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Armenia  |  10 octubre de 2017  |  12:00 AM |  Escrito por: Laura Barrios Quintero

Claudia Ángel y una transformación que poco a poco la ha llevado a encontrarse con sí misma

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Perdió el empleo de muchos años, cuando en la empresa donde se desempeñaba, empezaron a notarle sus ademanes femeninos.

Vivir en el cuerpo de un hombre sintiendo ese inmenso gusto por los vestidos de mujer, sus accesorios y el maquillaje fue algo que soportó durante cuatro décadas Álvaro Mejía, quien hace dos años tomó la decisión de su vida: inició una transición que le ha costado lágrimas, angustia, preocupación y mucho miedo, pero también le ha brindado la paz interior y el poder femenino que tanto anhelaba.

Transformación

Poco a poco fue llenando su armario de ropa interior para dama, blusas y labiales para que su familia entendiera que Álvaro saldría del closet que le aprisionaba para  transformarse en la delicada y amorosa Claudia Mejía, que paso a paso trata de adaptarse a esa nueva vida a veces llena de burlas, odio, agresiones y discriminación.

Siempre sintió que era diferente, sabía que aunque nació en mundo de hombres, no actuaba como uno pues le encantaba todo lo femenino, no se sentía atraída por el sexo masculino, por el contrario, su amor lo busca al lado de una mujer, eso lo expresa con toda seguridad y espera encontrarla para que le acompañe en esta nueva etapa de su vida.

Desempleo

Claudia estudió Tecnología de alimentos, publicidad y algunos semestres de ingeniería industrial, pero hace parte de esas miles de personas desempleadas que tiene el Quindío.

Perdió el empleo de muchos años cuando en la empresa en la que se desempeñaba, empezaron a notarle sus ademanes femeninos y le hicieron saber que no había más trabajo, argumentando el incumplimiento de los objetivos, sin embargo, su corazón le dice que su condición de género fue definitiva para perder el empleo de muchos años.

Ahora no se siente con la valentía para ir a enfrentar una entrevista con su condición de género, por la discriminación y tantos prejuicios que se manejan en el área laboral, ella piensa que a ninguna empresa le conviene tener una transexual en su nómina pues creen que da mala imagen, eso es discriminación.

Petición

Esta mujer de ojos verdes, cabello risado y buen hablar, pide hoy al alcalde y al gobernador que tengan en cuenta el desarrollo de políticas que permitan el accedo a la vida laboral de a esta población. Dice que son muchas las transexuales que están bien preparadas académicamente para ejercer una actividad, pero las relegan a trabajar solo en prostitución o en salones de belleza.

Discriminación

“Sentirse discriminada es muy doloroso, hay gente que no tiene ningún reparo en maltratarme en la calle o en otros lugares, por fortuna en el entorno cercano me respetan, pero cuando salgo de la cuadra donde vivo, me han atacado aunque todavía no he sido agredida físicamente y el día que ocurra no me queda más que correr porque no soy capaz de enfrentarme con alguien”.

Encuentro

En medio de todo esto Claudia dice que se siente tranquila afrontando su condición de género porque se encontró a sí misma y le demuestra a la gente que no le gusta tener máscaras, aunque eso le causó problemas en lo laboral.

Ahora tiene apoyo psicológico en el programa de la Universidad Alexander Von Humbolt, donde los estudiantes de psicología la escuchan y acompañan en su proceso por un costo simbólico.

Finalmente Claudia Mejía, le dice a la comunidad: “No tienen por qué vernos como una amenaza, no quiere decir que todas las personas trans sean buenas personas, pero no deben generalizar, solo pedimos un espacio para vivir con tranquilidad y dignidad, que nos vean como lo que somos, porque hacer la transición no es fácil y si nos vemos sometidos al matoneo, pues mucho peor”.

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