• MIÉRCOLES,  19 DICIEMBRE DE 2018

Armenia  |  13 junio de 2018  |  12:00 AM |  Escrito por: Edición web

Aleyda Granada Mejía, una lectora de 94 años de edad

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La última sobreviviente del matrimonio conformado por el maestro Eudoro Granada Arango y María Mejía Jaramillo en 1916, a sus 94 años tiene una salud y una fortaleza envidiables. Lee a la perfección en las misas de la catedral, pero además enseña a los adultos los sacramentos y otras recomendaciones de los sacerdotes de la iglesia de la Virgen de la Inmaculada Concepción.

Aleyda Granada Mejía, una de los 11 hijos del ilustre maestro, cumplió el pasado lunes 11 de junio 94 años de vida. El Quindiano dialogó con la dama quien asegura que Dios ha llenado su vida de fuerza y vigor, y que como su padre, Eudoro Granada Arango, no hay dos.

¿Cómo celebra su cumpleaños Aleyda Granada Mejía?

En mi cumpleaños siempre mando a celebrar una misa en acción de gracia, pero la corrí para el 16 de junio con el objeto de que nadie cayera en cuenta, y ya ve, todos se dieron cuenta, lo que pasa es que tengo muchos amigos que me quieren mucho y los padres también.

¿Cómo se siente usted a sus 94 años?

Me siento muy bien porque desde chica amo a Dios con un amor especial, a Jesucristo de una forma muy especial y Él lo entendió así y ha llenado mi vida, de manera que cada día me siento muy bien y que yo llegue a esta edad y que pueda siquiera hablar, caminar, y expresar lo que siento, yo creo que es algo muy maravilloso.

¿Aparte de leer en la santa misa, que otra labor desempeña?

Doy clases, preparo a personas adultas para los sacramentos. Cuando el padre tiene un adulto hombre o mujer me lo manda y yo le enseño. Y le quiero decir que me gustan más los hombres, converso mejor con ellos, me entienden mejor. Fuera de leer fui catequista toda la vida, ya no porque a esta edad uno no está muy práctico para enseñar, pero cuando el padre me pasa un adulto para prepararlo lo hago.

¿Usted pertenece a una de las familias más reconocidas y destacadas de Armenia, que nos puede decir de esa familia?

Mi familia ya se acabó, era una familia maravillosa. Tuve un padre como no hay dos, todos los días lo nombro, mis amigas me dicen que conocen tanto a mi padre como yo porque hablo de él todos los días y se murió hace rato. Fue extraordinario no tanto por su talento que fue muy grande, sino por su fe. Si yo tengo una fe como la que tengo, en gran parte se la debo a él.

¿Cuántos fueron ustedes, dónde vivieron?

Conmigo fuimos once hermanos, quedo yo sola. Vivimos siempre aquí en Armenia todos con mi padre y mi madre y a estas horas no tengo ni uno, no quedo sino yo sola para sacar la cara por la familia.

¿Desde su perspectiva cómo ve el departamento del Quindío?

Amamos al departamento, aunque la gente ya no lo crea por circunstancias que ya no vale la pena traer a cuento. Lamento mucho que el Quindío no haya podido ser lo que prometió su eslogan: Joven, Rico y Poderoso.

¿Cómo es un día de doña Aleyda Granada Mejía?

Me levanto como todo el mundo, me baño, me arreglo, desayuno y me vengo para la iglesia, siempre vengo a misa desde que pueda y hago los trabajos que tenga que hacer en casa. Tengo muchas amigas que me quieren mucho, no me han abandonado, todas mis amigas son más jóvenes que yo.

¿A qué se debe su fortaleza?

Son cosas de Dios, de Jesucristo que sabe que yo lo amo a Él y El no me quiera ver 'chuchumeca', por eso me conserva. No tengo hijos, por fortuna, pero tengo muchos espirituales, porque yo me entregué desde muy jovencita a labores de la iglesia y eso copa el tiempo. Cuando Dios lo quiere a uno para Él le copa todo el tiempo.

¿Qué mensaje tiene para los quindianos?

Que vengamos a Dios con fe, con confianza absoluta y Dios no va a ayudar a salir de estos atolladeros en que estamos metidos. Les deseo a todos una buena época y que luchemos por la patria y por Dios.

 

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