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Columnistas  |  12 julio de 2018  |  12:00 AM |  Escrito por: Evelin Montoya

Les Madames: Las Mujeres del 20 de Julio

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Evelin Montoya

El pasado 11 de marzo los colombianos eligieron el Congreso que legislará hasta el año 2022, una institución que es el reflejo más vivo de que la política en Colombia está cambiando. Son varios los elementos que se podrían analizar para asegurar lo dicho, como lo es el hecho de que diez exmilitantes de las Farc-EP ahora serán ‘padres de la patria’.

En el contexto político colombiano, uno de los fenómenos más atractivos es la incursión de las mujeres en las esferas del poder. La apertura de ese camino se dio con la reforma constitucional del 27 de agosto de 1954, que otorgó a la mujer derechos políticos como: elegir, ser elegidas y la facultad de ocupar cargos públicos.

Uno de estos derechos adquiridos se ejerció por primera vez con el voto del Plebiscito del 1 de diciembre del 1957, en el que sufragaron 1.835.255 mujeres. A partir de ese momento el potencial femenino ha sido indispensable para el curso electoral y político del país.

Otro hito del camino, se dio en el año 2000 con la sanción de la ley 581, la llamada ley de Cuotas, en la que se estipula que por lo menos debe existir un 30% de participación femenina en los niveles decisorios de las diferentes ramas y órganos del poder público.

Las mujeres han sido receptivas frente a los cambios alcanzados, tanto así que, aunque lentamente, han logrado figurar de manera relevante en los asuntos públicos.

En las distintas campañas para ocupar una curul en el Congreso de la República, hubo un total de 945 candidatas, de las cuales 308 aspiraron al Senado y 637 a la Cámara de Representantes. De estas cifras, 25 se posesionarán como senadoras -2 del partido político Farc- y 31 como representantes el próximo 20 de julio.

En términos porcentuales, estas sumas se traducen en un 21,7% de representación femenina en el órgano legislativo, es decir que de 258 congresistas, 56 son mujeres.

Desde el año 2010 estos números han subido. Para el presente periodo constitucional habrá 8 senadoras y 11 representantes más que en ese año.

Ser mujer en el poder implica ventajas y retos. Dirigir en un ámbito que tradicionalmente ha sido masculino es atractivo por la novedad que representa, pero también requiere templanza para lidiar con la carga de lo tradicional.

Robert Greene (2010) expresa la dualidad que debe formar el carácter de la mujer que gobierna, dice que “una reina se encuentra en una posición radicalmente distinta que un rey (…) ya sea por naturaleza o por experiencia, las reinas tienden a adaptar un estilo de gobierno flexible”.

La figura femenina en el terreno del poder público logra simbolizar el equilibrio de la frugalidad emocional con la severidad, el ejercicio de sus funciones ofrece un mensaje de evolución; en palabras de Foucault, una nueva gubernamentalidad, que se gesta paulatinamente pero su impacto es monumental.

Es necesario afirmar, y la historia así lo ha demostrado, que la economía, la política, y todas las dimensiones de la vida, se revolucionan, evolucionan y benefician cuando la mujer entra a desempeñar algún papel.

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