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Medio Ambiente  |  12 septiembre de 2018  |  12:00 AM |  Escrito por: Edición web

Praderas y ríos de zonas bajas del Quindío se llenaron de chigüiros

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En el 2009, cuando se hizo el primer censo, los chigüiros en el Quindío no pasaban de 100 individuos. Hoy, son casi incontables. Cotidianamente, los campesinos y propietarios de predios en municipios como La Tebaida, Montenegro y Quimbaya, ven familias de 15 y más roedores de esta naturaleza, (ver vídeo) que llegaron al Quindío al azar, por cuenta de nuevos compradores de tierras que los importaron de las llanuras orientales de Colombia para tenerlos en lagos internos, como adorno o recreación, o como piezas para consumo humano.

Cuando las autoridades intervinieron estas fincas, casi todos objetos de extinción de dominio por haber sido adquiridas con dineros ilícitos, muchos de estos animales quedaron en libertad, y entraron a poblar los valles de Maravélez, en la Tebaida, y del río De La vieja en Montenegro y Quimbaya. Un estudio hecho por un grupo de expertos, contratados por la CRQ, hace ya nueve años, halló en esas zonas el rastro de 20 individuos solitarios, once parejas, dos grupos de tres individuos, y 7 chigüiros juveniles.

El estudio

El estudio del 2009 denominado ‘Registro y Distribución de una población de chigüiros en el departamento del Quindío’, realizado por Álvaro Botero, Julián Sánchez, Guillermo Cárdenas y Cindy Cardona, da cuenta del hallazgo. “En el departamento del Quindío se encontraron evidencias de la presencia de chigüiros desde el sector del valle de Maravélez hasta el sector de Piedras de Moler, municipio de Alcalá, (Valle del Cauca), en las desembocaduras del río Espejo y Roble. La mayor concentración de puntos de presencia se ubica en el sector del valle de Maravélez y Pisamal, y en la desembocadura del río Espejo y el río Roble”, dice el reporte.

¿Por qué razón se ubican en estos dos sectores?

El estudio dice que “posiblemente esto se deba al tipo de paisaje, pues, en estas zonas los cauces presentan playas con abundante vegetación ribereña y cultivos, brindando protección para el descanso y el desplazamiento, coincidiendo con los registros de preferencia de hábitat para la especie. La adaptación a este nuevo hábitat posiblemente se deba, a la influencia de las características topográficas y la estructura de la vegetación, las cuales, de acuerdo al caso, incentivaron o inhibieron el uso de los ambientes disponibles generando una distribución agregada. Tanto los hábitos sociales del chigüiro como la concentración de los grupos familiares a lo largo de los cuerpos de agua hacen que la distribución de los mismos no sea aleatoria. Así, el tipo y disposición espacial de los cuerpos de agua en una región condicionará la distribución de las poblaciones de los chigüiros en un área dada”.

La multiplicación

De acuerdo con el reporte del 2009, en el Quindío se encontraron rastros de cerca de 100 individuos, pero con una gran prevalencia de jóvenes, lo que hace pensar que en 9 años la población se ha multiplicado de gran forma. “La presencia de individuos juveniles indica que la población se está reproduciendo y se ha adaptado bien a su nuevo ambiente y pasa a constituirse en una especie introducida a establecida. En el caso de un programa de control, el alto número de individuos solitarios pueden dificultar la recolección de los mismos”, dice el estudio. El Quindiano consultó varias fuentes ambientales y ninguna conoce programas de control y recolección de esta especie introducida.

Sin reportes oficiales para el Quindío

El estudio citado dice que no hay reportes oficiales nacionales de esta especie para el Quindío, por lo menos hasta el 2009. “La presencia del chigüiro en el departamento del Quindío dista de los reportes dados para la especie, pues las poblaciones de chigüiros registradas en el país se localizan en las regiones amazónicas, Caribe, Orinoquia y Choco; no existen registros de poblaciones naturales en la región andina y este es el primer registro de una población introducida en la región”.

¿Cómo llegaron los chigüiros al Quindío?

El estudio sostiene sobre esta pregunta: “Aunque es difícil conocer realmente cómo se inició el proceso de introducción de estos animales en el departamento del Quindío, al parecer todo indica que fue de manera intencional y en dos periodos de tiempo diferentes. “Uno en los años ochenta del pasado siglo en la hacienda Pisamal para fines recreativos, y otro temprano y de difícil identificación, pero, al parecer el último episodio de introducción presentó un alto número de individuos y su sitio de liberación posiblemente fue en áreas aledañas en la zona baja del río Espejo. Los chigüiros se desplazan por el cauce de los ríos y por tierra en horas de la noche ( según observaron pescadores y cazadores de la zona) y son difíciles de detectar en el día, estos reportes de su actividad coinciden con los hábitos de desplazamiento de la especie en las sabanas de Venezuela donde concluyen que los chigüiros son predominantemente nocturnos y crepusculares y quizás esta tendencia nocturna evidencie la presión de cacería a la que está siendo sometida la especie en el área de estudio”.

Sin depredadores

Igualmente se reporta que en la zona de estudio no se registra ninguno de los depredadores naturales del chigüiro tales como: caimanes, anacondas y grandes carnívoros (jaguar y puma), la única especie que ejerce control por depredación sobre los chigüiros en el Quindío es el hombre. “La especie está siendo utilizada por los cazadores y campesinos de la zona como fuente de proteína animal alternativa lo que puede ayudar a controlar la población. No se registra la presencia de pieles ni trofeos de cacería asociados con la especie”.

De especie introducida a establecida e invasiva

Los expertos investigadores del tema dijeron en el 2009, sobre la posibilidad de que el chigüiro fuera muy pronto una especie establecida y luego invasiva: “Dada las características biológicas de los chigüiros como: su corto periodo de gestación de cinco meses, el alto número de crías (camadas hasta 8 individuos) la dieta amplia y herbívora con preferencia por poaceas, la fácil adaptación a varios tipos de hábitat, incluso agroecosistemas y las condiciones particulares de la zona baja del Quindío dominada por ganadería extensiva hasta la orilla del cauce y clima cálido, son factores que favorecen a esta especie para que pase de ser una especie establecida a un especie invasiva”.

 

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