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Editorial  |  18 abril de 2022  |  09:14 PM

La deuda del Quindío con Jaime Lopera

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El departamento del Quindío tiene una enorme deuda moral con el escritor, historiador y exgobernador Jaime Lopera Gutiérrez. Su reciente retiro de la presidencia de la Academia de Historia del Quindío nos da pie para analizar los aportes que este ser humano le ha hecho a su tierra, sin obtener mayores reconocimientos de sus dirigentes, y muy pocos de sus amigos y colegas.

Jaime Lopera Gutiérrez fue siempre un maravilloso anfitrión cuando ocupó altos cargos en el gobierno nacional y también en el gremio cafetero colombiano. Un intelectual de grandes virtudes y talentos como que tuvo la oportunidad de trabajar en el mismo nivel con nuestro nobel de literatura Gabriel García Márquez.

Sus libros son leídos por miles y logró que uno de ellos, ‘La culpa es de la vaca’, que hizo con su esposa Martha Cecilia, tuviera lo que muchos anhelan en la literatura, ser traducido a más de diez idiomas, incluyendo el ruso, y lograr casi 100 nuevas ediciones del texto, además de recorrer muchos países del mundo hablando de esta producción literaria. El nombre de Jaime Lopera asocia inmediatamente al Quindío, como un paralelo de virtudes, humanas, en el primer caso, y de naturaleza y biodiversidad, en el segundo.

Es a Jaime Lopera a quien le debemos, en gran medida, el rescate de nuestra identidad. En su gobierno, como primera autoridad del departamento, creó El Día de la Quindianidad, como un reto para gobernantes y líderes regionales de traer de la memoria, al presente, el amor y la pasión por nuestra tierra. Y esa creación, ese decir Quindianidad, hizo surgir decenas de propuestas e ideas que marcaron el camino para el Quindío turístico que tenemos hoy.

Había que decir Quindianidad, como lo hizo Lopera, para encontrar las rutas perdidas de lo que somos históricamente, desde la prehispanidad que nos determinó como el país de los colibríes, pasando por la Conquista española que nos embadurnó con su religión y violencias, pero también nos dejó el idioma y las costumbres europeas; y luego la Colonización y su carga de prácticas y hábitos que quedaron para siempre en nuestra memoria. Y todo eso, lo relató en uno de los más importantes libros de esa epopeya, denominado ‘La Colonización del Quindío’.

Y mucho más: Lopera fue el adalid y el Quijote de la reclamación que está aún en espera, que debe hacer el gobierno colombiano al gobierno y a la corona española, para que le devuelvan al país el Tesoro de los Quimbayas, conocido ahora como Colección Quimbaya. Esta lucha continuará, siempre estará presente, así pasen generaciones, gracias a la vocación de quindianidad de Jaime Lopera.

Lopera fue uno de los promotores de la Biblioteca de Autores Quindianos, que ha logrado que muchos textos de este territorio vean la luz pública. Y como miembro y presidente de la Academia de Historia ha propuesto recuperar archivos, hacer realidad la Cátedra de la Quindianidad en colegios y centros educativos de la región, así como promover los estudios históricos regionales, a falta de una facultad de historia en una universidad territorial, tras el cierre de la carrera de Ciencias Sociales en la universidad del Quindío.

En el Quindío creemos, equivocadamente, que las grandes obras son el cemento y el ladrillo, las carreteras y los edificios, cuando en verdad, no hay obra más grande para un territorio que el rescate de sus identidades, de su pensamiento, de su historia, de luchar por saber quiénes somos, de identificar dónde y por qué estamos parados en este pedazo de la geografía nacional y cuál es el verdadero contexto biodiverso y humano, para lograr entendernos, para comprender y planear nuestro futuro. La cultura de un pueblo y sus promotores siempre serán más grandes que los ladrillos y el cemento con que vamos destruyendo nuestro entorno natural.

Distante ya en el tiempo debemos ocuparnos de la afrenta que el gobierno departamental le hizo en el 2021 a Jaime Lopera Gutiérrez, podemos afirmar sin herir susceptibilidades, que el premio Vida y Obra que otorga el gobierno seccional, debió quedar en manos del escritor, historiador y exgobernador Jaime Lopera, porque su vida y su obra son tan grandes como el Quindío mismo.

Todo esto nos incita a invitar a los ciudadanos, a los líderes y los gobernantes del Quindío a brindarle el reconocimiento que merece este maravilloso ser humano. No lo dudamos, el Quindío está en deuda con Jaime Lopera Gutiérrez. Llegó la hora de pagar esa deuda.

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