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Editorial  |  02 marzo de 2019  |  09:44 AM

Ambulantes, otra batalla perdida

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Los vendedores ambulantes están de nuevo ocupando las principales calles de Armenia, en donde se sienten como en su casa. Llegan a los lugares que más les apetece, sin importarles a quienes atropellan, sin temor alguno y con la aprobación casi que directa del gobierno local, con programas de momento, que se caen por la falta de compromiso con una ciudad que pierde la esperanza de superar el caos del espacio público.

Desde el mismo día del traslado de las calles de Armenia a la plaza de la Quindianidad en el CAM de los vendedores de perecederos en el 2017, muchos se quedaron en las esquinas y en los andenes con sus carretas haciendo caso omiso a las decisiones de la administración municipal.

La mayoría de los vendedores, con la promesa de la construcción de la Placita Campesina y con incentivos de hasta implementar domicilios para la venta de sus productos, de convertirse en ‘empresarios’, según Luz Mary Rodríguez Arias, la entonces secretaria de Desarrollo Económico de la alcaldía, se ilusionaron, y aguantaron hasta el pasado 4 de enero del año en curso cuando fueron trasladados al nuevo sitio prometido.

Mientras tanto, en las fajas de la carrera 14 permanecían y permanecen carretas ya no solo con frutas, sino con el tradicional revuelto y los otros productos propios de los vendedores de perecederos. Asimismo, en las calles 20, 19, 18, 17 de las carreras 17 y 18 permanecen los vendedores ambulantes que hacen parte de la discordia, del despelote. Y lo peor, se convierten en ejemplo para los demás, aquellos que acataron la orden de ir a la Placita Campesina. Ejemplo que obliga a que las demás vuelvan a las calles, con la actitud permisiva de la alcaldía. Por si no se han dado cuenta, el Ara de la carrera 17 con calle 20 tiene placita campesina propia, en el andén, en la calle, en el espacio público, y todos tan tranquilos.

En los días en que los vendedores ambulantes fueron trasladados a la Placita Campesina, la expectativa era grande. Por fin las promesas de una construcción que tuvo miles de tropiezos, fue entregada para solucionar el problema de espacio público ordenado por el fallo de una tutela. Se habló, incluso, de parte del gerente (para entonces) de la Empresa de Desarrollo Urbano de Armenia, Jackson Peláez Pérez, que el proyecto estaría conectado con el centro comercial del Café, gracias a unas rampas de acceso que se construirán. Se hicieron públicos infinidad de proyectos para promocionar la Placita Campesina y se hizo un llamado al cambio de cultura con relación a las compras callejeras.

El procurador Regional del Quindío (para entonces) Ernesto Amézquita destacó el cumplimiento de la decisión Judicial ordenada por el Juzgado Cuarto Administrativo Oral del Circuito de Armenia de construir un lugar habitable para albergar a los vendedores de frutas y verduras, integrantes del comercio informal propagado por las calles de la ciudad. En el informe fue claro el procurador al afirmar que correspondía en adelante a “el esfuerzo de la Policía Nacional en preservar el espacio público, según las órdenes del nuevo Código de Policía y Convivencia Ciudadana, para evitar la violación de ese derecho fundamental al espacio público, según lo ordena la Constitución Política Colombiana”.

Mandato que no se cumplió y que estaría violando el fallo. Solo basta mirar las esquinas de la carrera 17 con calle 18 en donde se le hace difícil a los peatones cruzar y a los conductores girar hacia al CAM porque las carretas con frutas ocupan la estrecha calzada. Hecho palpable que sin explicación alguna ignora la Policía Nacional y, al parecer, también de la administración municipal, que a dos cuadras de su sede, poca atención le presta a la organización de la ciudad.

Es decir que las promocionadas campañas no dieron el resultado esperado y la economía informal de nuevo le gana otra batalla a la administración municipal y a las autoridades en general. El verdadero problema es que mientras haya una sola carreta de venta de perecederos en las calles de Armenia con la anuencia de la administración municipal y de la Policía, no habrá Plaza Campesina que retenga a los vendedores informales. Hace falta autoridad, diligencia de los funcionarios del municipio de Armenia, para que el caos de los informales no se siga tomando la ciudad.

 

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