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La Cosecha  |  07 marzo de 2019  |  12:00 AM |  Escrito por: Edición web

El homenaje a Darío Tobón Montoya, el primer tangólogo del Quindío

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Por Libaniel Marulanda

Hace casi treinta años, un poeta que sigue siendo ignorado por la sociedad quindiana, parado en el escenario de la Casa de la Cultura de Calarcá, en junio de 1984, dijo lo siguiente:

“Hoy sucede algo aquí con la poesía. Un reconocimiento limpio pues nadie lo ha solicitado y ustedes lo otorgan sin contraprestaciones”: Era calarqueño y se llamaba Nelson Osorio Marín.

En una entrevista para un diario regional, hace unos días, Darío Tobón Montoya dijo: “No quiero mostrar una falsa modestia; considero que el homenaje es merecido porque he realizado un trabajo importante por el género musical que no se había hecho nunca en el Quindío”.

Tanto el poeta de aquel tiempo, cuyas letras conoció el país en las voces de Ana y Jaime, como el personaje central de la pasada noche del sábado dos de marzo, cada uno desde su lugar, exhibe una cualidad cada vez menos común: romper el cerco de lo repetitivo, lo vacuo, lo insustancial, lo epidérmico, lo mismo de lo mismo. Pensar en contravía puede tener el supremo costo de que la sociedad consumista, con los medios en la primera línea del silencio, dejen solo al luchador y desierto el escenario de sus batallas.

Darío Tobón Montoya, el primer patólogo que tuvo el Quindío, a quien una poeta y cantante que no pudo llegar esa noche, bautizó en una crónica como El doctor Tango, a lo largo de casi veinte años ha conseguido que un considerable número de oyentes de la radio cultural se remueva la capa de óxido y telarañas que ha tenido maniatado el conocimiento de la cultura del tango en una región profundamente conservadora, en cuanto a la tanguística bien hecha, porque ató sus querencias al fonógrafo de la cantina y centró su expectativa estética en quince o veinte melodías que se oyen a diario desde la mitad del siglo pasado.

Dicho de otro modo, gracias al rigor investigativo, la vocación y la persistencia de nuestro homenajeado, el Quindío y buena parte del país, ha podido conocer el tango, sus cultores, su historia y su evolución.

Todos aquellos que han querido seguir sus programas han logrado oír más allá de Gardel. Y en el caso particular de quienes tenemos la música como oficio, como máxima pasión y razón de vivir, la vida y obra de Darío Tobón ha sido una vital enseñanza que día a día nos arma del valor necesario para luchar contra lo que parecía inamovible: los 15 o 20 tangos de siempre, que son una camisa de fuerza que ata al músico que pretende abrir la puerta a esos otros tangos.

El homenaje, de paso, nos sirvió para comenzar a delimitar la connotación de tres términos: Tanguero o tangófilo es quien oye, vive y gusta del género; tanguistas somos aquellos que lo interpretamos y en mayor o menor grado tenemos una práctica musical del mismo. Y para el caso de los especialistas e investigadores como Darío Tobón, hemos acuñado el término que lo define con exactitud: tangólogo.

Por eso concurrieron al evento y dieron lo mejor de sí los siguientes tanguistas de la región:

Alejandro Flórez, Carlos Edward Ríos (el piano mayor del tango en Colombia), Carlos Enrique Rincón, Gloria Beltrán, Hernán Jairez, Janeth Serna, Manuel Alejandro Botero, Osvaldo López, Patricia Quiceno, Yolanda Restrepo y el viejo músico medio sordo que suscribe esta nota.

El espectáculo tuvo como presentador a un radialista y cantor de renombre, justo afinado en el tono memorable que exigía la noche: Carlos Enrique Rincón, fundador y primera voz de Montenegro Estéreo.

Y Lo dijimos de la mejor manera que podíamos hacerlo: en ritmo de tango y con todo el corazón todo: “Te queremos Darío y cada día te vamos a querer más”.

El homenaje a Darío Tobón Montoya, quien este año entra a la categoría de nonagenario, consiguió que el hermoso teatro de la Casa de la cultura de Calarcá, obra de su sobrina Lucely García Tobón de Montoya, se colmara de tal manera que muchos no pudieron entrar.

La dimensión del homenaje, dada la nómina artística, convirtió el hecho en un concierto irrepetible.

Gracias a las ventajas del periodismo virtual que tiene un medio como El Quindiano, siempre abierto al registro del acontecer cultural de la región, es posible que nuestros lectores observen la actuación de los tanguistas que desfilaron por el escenario multicolor de Calarcá.

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Y, desde luego, no puede cerrarse la página sin mencionar la solidaridad económica que recibió el homenaje por parte de dieciséis tangófilos quindianos y que fue definitiva para enfrentar el reto de realizar este inolvidable encuentro del universal ritmo del dos por cuatro.

 

 

libaniel@gmail.com

Calarcá, marzo 4 de 2019

 

 

 

 

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