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Colombia  |  30 noviembre de 2020  |  12:00 AM |  Escrito por: Rubiela Tapazco Arenas

Muchas mujeres que ejercen en política, son víctimas de violencia de género y discriminación, dice la MOE

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Aunque la participación de las mujeres en política se ha venido incrementando y se promueve su liderazgo y participación tanto en cargos de elección popular, como en diversos espacios de representación, sin lugar a duda siguen enfrentando diferentes obstáculos, entre los que se encuentra la violencia contra ellas en escenarios políticos, sociales y comunales.

Por ello, desde el Observatorio de Género de la MOE se ha venido adelantando una investigación cualitativa que busca profundizar en este fenómeno y ampliar la comprensión del mismo a través de las experiencias de las mujeres lideresas.

Se trata de un fenómeno que se ha normalizado y que en los últimos años se ha recrudecido, por lo tanto, para la Misión de Observación Electoral –MOE, resulta importante visibilizar la situación particular en que se encuentran las lideresas y resaltar el rol que las mujeres cumplen en distintos escenarios de participación y representación.

Ya que la participación de las mujeres en política no se reduce a los espacios político-electorales, sino que también ejercen roles de liderazgo en las organizaciones sociales, indígenas, afros, ambientales, comunales, entre otras.

En todos estos ámbitos son víctimas de hechos de violencia y afectaciones que derivan no sólo de su papel como lideresas, sino también de forma diferenciada, de su condición de género.

Encuentra la investigación que el hecho violento más recurrente contra las mujeres en ejercicios de liderazgo es la amenaza. Sin embargo, este tipo de afectaciones tienen un tinte particular en el caso de las lideresas, pues al ejercer este mecanismo de presión sobre ellas, quien las realiza recurre también a estereotipos y simbolismos que extienden la afectación a sus familiares y allegados, afectando así la integridad psicológica de quienes las rodean.

Dicho de otro modo, a diferencia de lo que ocurre con los líderes, en donde las amenazas se dirigen a ellos exclusivamente, en el caso de las lideresas, por regla general, las amenazas incluyen referencias a su condición de mujer y amagos contra las personas más cercanas a ellas.

Aunado a esto, y en el contexto en el que se presentan, las amenazas contra las lideresas les trascienden, pues al dirigirse a su condición de género, se convierten en una medida de disuasión contra otras mujeres a participar en esos mismos espacios.

En consecuencia, la MOE busca poner en marcha protocolos y rutas de acción que le hagan frente y en su informe, elaborado como una primera aproximación al tema, se presentan algunos hallazgos preliminares, resultantes de 14 entrevistas con mujeres lideresas políticas de diversos partidos, movimientos sociales y políticos a nivel local y nacional.

Un primer factor a analizar son los estereotipos de género que son usados para amedrentar y desincentivar la participación política de las mujeres. Sobre este particular, las mujeres reconocen que en la política ha hecho curso una narrativa nociva en relación con el cumplimiento de la cuota de género en las listas a corporaciones públicas.

Al respecto, en muchas ocasiones las mujeres son agraviadas al ser tratadas como “rellenos” de las listas, lo cual constituye un menosprecio y un insulto a sus liderazgos.

Tal y como ellas afirman, esto se traduce en falta de apoyos a sus campañas, que no las consideran de manera competitiva, que no las toman en serio, y que esto afecta su propia convicción y la del electorado en su liderazgo efectivo.

De la investigación también se evidenció el doble estándar con el que son tratadas en comparación con los hombres. Esto es, que hay una serie de expectativas y roles que se les demanda que cumplan por ser mujeres, tales como: no hablar fuerte, no ser “mandonas”, que su apariencia física sea de cierta manera, el tener que cumplir con las labores de cuidado como madres, esposas e hijas.

Asimismo, se asume que no tienen capacidades intelectuales para ejercer su función, en ese sentido, muchas afirmaron que en el ejercicio de su liderazgo se les pone a escoger entre sus matrimonios, familias y ser lideresas sociales o políticas, dando cuenta del poco respaldo con el que cuentan y la presión que se les ejerce al interior de sus núcleos familiares para abandonar los espacios de liderazgo.

Otro factor, que afecta dramáticamente su éxito en la vida política, es la violencia económica de la que son objeto, al respecto, señalan que sus campañas y ejercicios de liderazgo no cuentan con un apoyo financiero por parte de sus colectividades, se les niegan recursos, los cuales se destinan a las candidaturas de hombres, incluso en los escenarios donde ambos cuentan con postulaciones jóvenes o emergentes, otros financiadores no quieren darles préstamos al no considerar que sus carreras políticas pueden ser exitosas, entre otras prácticas. Sobre el particular comentaron:

“Me gritaron en una reunión, estaban acostumbrados a gritarle a las mujeres. Me pusieron otro candidato de competencia, no tenía recursos, porque quienes financian campañas no financian mujeres que están comenzando, por ejemplo, al candidato de la alcaldía que tampoco tenía experiencia le dieron más plata y sede, a mí solo 2 millones cuando ya estaba sonando” -Excandidata a la Alcaldía

La investigación da cuenta que en muchas ocasiones son víctimas de acoso sexual.

Si bien, quienes relatan estos casos los describen como especialmente sufridos por las mujeres que quieren aspirar a un liderazgo político, los mismos evidencian que este tipo de violencia se presenta al encontrarse en posiciones de poder frente a líderes hombres de su partido, los mismos que en muchas ocasiones, a pesar de tener antecedentes de acoso, siguen contando con liderazgos en las colectividades, quienes aprovechan de sus posiciones para condicionar la entrega de apoyos y recursos.

Al respecto narraron: “Un hombre del partido se acercó a mí para mediar que me dieran recursos, el tipo me escribía a altas horas de la noche, y empezó a acosarme” - “Yo incluso pensé en dejar la militancia del partido, porque fue una época muy difícil.” Ex Candidata al Concejo

Se identificaron distintas prácticas que buscan desplazar a las mujeres de los espacios de liderazgo, para que sean los hombres quienes figuren y aspiren a cargos de elección popular, y que el trabajo social y político que las lideresas han venido construyendo en sus territorios se abone al posicionamiento de ellos.

Asimismo, manifiestan que a medida que sus liderazgos se fortalecen, los amedrentamientos y acciones para invisibilizarlas se incrementan.

Ahora, en los casos en los que las mujeres logran posiciones de poder, algunos hombres buscan ser quienes dominan y conducen los espacios de representación.

Otro fenómeno que agrava la situación de violencia contra el ejercicio de los liderazgos de las mujeres es el contexto de polarización política, estigmatización y violencia política por el que atraviesa el país.

-Primero, porque a las barreras señaladas, se suma el estigma y la violencia generalizada que hay frente a los liderazgos sociales que muchas han decidido emprender en sus territorios.

-Segundo, porque describen que el querer aspirar en un espacio en el que representan oposición, sin importar en qué espectro político o ideológico se encuentren, las hace más propensas a ser blancos de ataques, insultos y amedrentamientos a través de redes sociales o en la calle y con medidas diferenciadas respecto de aquéllas que podrían sufrir otros hombres en su misma posición.

-Tercero, porque la violencia política que afecta tanto a hombres como a mujeres, ha venido acompañada para ellas, de amenazas a las labores de cuidado y maternidad que ejercen, y que les da más razones para alejarse de la política.

Finalmente, de la investigación adelantada se desprende una paradoja que se presenta frente a la VCMP.

Cuando se pregunta a las mujeres sobre lo que se puede hacer para eliminar estas formas de discriminación que padecen las mujeres en los espacios políticos, la respuesta ha sido contundente: “necesitamos más mujeres en estos espacios”.

Sin embargo, esto va acompañado de un “no”, “no creo” o “lo veo difícil” como respuestas recurrentes a las preguntas: ¿volvería al ejercicio de la política? ¿se lanzaría nuevamente a un cargo de elección popular.?

En consecuencia, si la política sigue siendo un escenario exacerbado, hostil y violento para las mujeres, y hacer de éste un lugar libre de violencia contra ellas pasa por tener más mujeres lideresas, nos queda la pregunta aún de ¿cómo lo vamos a lograr?

La Misión de Observación Electoral está convencida que un primer paso a dar, aunque no el único, es el fortalecimiento de políticas públicas, mediante la expedición de leyes y regulaciones sobre la materia, pero también, a través de acciones al interior de los partidos, movimientos sociales y políticos, y las corporaciones públicas para garantizar el ejercicio de la política por parte de las mujeres en un ambiente libre de violencia de género y discriminación.

Conclusiones

La violencia política contra las mujeres y, en particular, contra las lideresas, es un fenómeno que ha presentado un crecimiento constante y se ha recrudecido en los últimos años, a la par de los esfuerzos realizados desde distintos ámbitos para promover el liderazgo y la participación de las mujeres tanto en la política, como en diversos espacios de representación.

Sobre este particular, la MOE llama la atención respecto del incremento, tanto en número como en letalidad, en la violencia dirigida a las lideresas sociales, de forma destacada, contra las lideresas indígenas.

Esta situación genera una especial preocupación, cuando se advierte que la misma va acompañada también de un aumento en los asesinatos y atentados perpetrados en regiones PDET, priorizadas por el Estado, donde las medidas implementadas claramente no están teniendo el impacto esperado.

Es por ello que la MOE reitera las recomendaciones contenidas en el Informe de Violencia contra Líderes Políticos, Sociales y Comunales correspondiente al primer semestre de este año, para que tanto el Gobierno Nacional como los gobiernos locales y demás autoridades involucradas establezcan estrategias integrales de protección colectiva que tomen en consideración las condiciones y contextos específicos en los que se encuentran las lideresas, y propongan la adopción de políticas diferenciales, con un enfoque interseccional.

De otra parte, en cuanto a las lideresas políticas, se llama la atención a los distintos hallazgos que derivan de la investigación adelantada por la MOE en torno a la violencia contra las mujeres en política (VCMP), y hace un llamado a las autoridades para la adopción de políticas públicas para atender este fenómeno. Asimismo, a los partidos, movimientos sociales y políticos, y las corporaciones públicas para garantizar el ejercicio de la política por parte de las mujeres en un ambiente libre de violencia de género y discriminación.

Indica la MOE que es necesario que se identifique, reconozca y actúe sobre el problema, especialmente por parte de actores institucionales y de gobierno, con el fin de garantizar de manera inmediata y mejorar las condiciones en el corto plazo sobre las labores de

garantía y defensa de los derechos políticos fundamentales de todas las mujeres que deseen hacer parte de escenarios de participación y representación, sin que su labor sea menospreciada.

Concluye indicando, que solo así se avanzará en el camino a la construcción de una democracia realmente incluyente.

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