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Cultura  |  21 febrero de 2021  |  12:00 AM |  Escrito por: Robinson Castañeda

Juegos de antaño: Las canicas o llamadas bolas desde la mirada de una niña

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Juegos de antaño: Las canicas o llamadas bolas desde la mirada de una niña

Un texto de Gloria I. Suárez N, publicado originalmente en el libro Recordar es jugar. Un proyecto del grupo Café y Letras Renata.

Hoy, observando la fotografía de los niños en pleno juego de canicas, ante la invitación del programa Recordar es Jugar, evoco lo siguiente: Corrían los años 50´s, entre los diferentes juegos practicados por los infantes de la época hubo uno que aprendí solo mirando: “bolas”, canicas para mí, nombre más elegante que decir “bolas”.

Siendo muy niña veía jugar a mis hermanos con sus compañeritos, mirando aprendí el juego y opinaba, mas no podía jugar, pues no era bien visto que una niña se empuercara las manos y la ropa. “Solo es para hombres”, decían con mucho ahínco niños de 8 años.

El frente de nuestra casa tenía un amplio antejardín, mis hermanos mayores y sus amiguitos solicitaron a mi abuela: “por favor no llene de matas el antejardín”. Esta solicitud tenía un fin: necesitaban un buen espacio para hacer los huecos y carreteras o culebrillas por donde conducían las canicas con destreza a golpes de uñas y dedos.

Colocaban las canicas al pie de los huecos, se turnaban para disparar con los dedos la canica por la culebrilla o carretera, y si la bola golpeaba la que estaba en el borde y quedaba en el hueco era tino o toco y el que disparaba la canica se anotaba puntos según el reglamento acordado previamente por los “hombres”.

Ahí estaba yo… solamente podía participar como juez, entre otras cosas porque para jugar y disparar la canica era necesario arrodillarse en el piso y esto ocasionaba llenarse de tierra, rasparse las rodillas e inclusive rasgar los pantalones, aunque algunos todavía usaban pantalón corto. Además se llenaban de tierra los zapatos y medias haciéndose acreedor a los regaños en casa, pero eso no les importaba.

De manera que esta es mi experiencia como conocedora y espectadora en este juego considerado casi que exclusivamente de varones: “bolas” o “canicas”.

Otro juego con “bolas” que recuerdo es el béisbol, obviamente acompañado del bate; lo jugábamos en recreo y clases de educación física en razón de que llegó a nuestra institución educativa, una profesora barranquillera procedente de Nueva York y se había familiarizado con este deporte y nos lo enseñó con detalles.

A mi hermano y a mí nos encantó este nuevo juego desconocido para nosotros y durante dos años en la primaria casi nos olvidamos de las canicas o “bolas”.

 

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