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Columnistas  |  23 febrero de 2021  |  12:00 AM |  Escrito por: Fernando Jaramillo Botero

¿DÓNDE ESTÁ EL CIVISMO?

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Fernando Jaramillo Botero

Por Fernando Jaramillo Botero

Quienes tuvimos la fortuna de vivir épocas diferentes anteriores al egocentrismo, al poder obnubilado de los gobernantes, al paternalismo de estado y de algunos mecenas con intereses mezquinos y a la Constitución de 1991, hoy vemos con tristeza como el civismo desapareció, los valores se han invertido, las expectativas de gran número de pobladores son inciertas y la agresividad pasiva florece en cada rostro; nuestra sociedad esta maltrecha y no será fácil recomponerla máxime cuando a la conducta personal se le suman fenómenos como el narcotráfico, los desastres naturales y últimamente la pandemia del Covid 19 que tiene derrotados a los más poderosos y agobiada a la población mundial quienes a pesar de ello sobreviven en la incertidumbre..

Grandes obras, coloridos parques, eficiente hospitales y cuerpos de bomberos, altivas Damas Rosadas o serviciales Damas Grises, clubes sociales de amor por el prójimo como los Rotarios o las centenarias y siempre veneradas Sociedades de Mejoras Públicas, grupos de Scouts o Defensa Civil y muchas mas organizaciones sin ánimo de lucro fueron de gran importancia para el desarrollo y fortalecimiento de los pueblos en el siglo XX, hoy en su gran mayoría están desaparecidas o sobreviven de la mano de algún Quijote que se niega a tirar las banderas y enterrar los manuscritos donde en cursiva inglesa se plasmaron los principios de buena fe y voluntad férrea.

Y me refiero a la Constitución del 91 porque allí en medio de una amplia participación democrática y de otorgar libertades y derechos hasta a los sujetos pasivos e inertes de la sociedad, se nos olvidó destacar los deberes de los ciudadanos y la responsabilidad de las personas para con el entorno donde se desenvuelve y hoy 30 años después promulgada la Carta Magna de la Nación, las comunidades siguen sin un norte y sometidas a la manipulable democracia que con dineros ligeros someten al electorado y se apoderan del poder público para su beneficio; ya se avizoran nuevas elecciones para elegir representantes del poder legislativo en el país y vemos a los caciques de turno, a los grandes electoreros del país y a los interesados en continuar y perpetrarse en el poder como mueven sus fichas, ubican a sus alfiles y amarran a los líderes y hasta falsos líderes para que le vendan su alma al diablo como en las peores épocas de la politiquería corrompida en todo el país; así mismo, los barones y baronesas electorales inician sus movimientos para aspirar al máximo cargo de la nación, amanecerá y veremos dice el adagio popular.

Igualmente y con mucha frecuencia vemos en las noticias regionales o nacionales las dificultades de los bomberos en muchos municipios de Colombia; no tienen para la gasolina de los vehículos, no les pagan el salario durante varios años, no tienen equipos, uniformes y como se dice popularmente, trabajan con las uñas y muchas veces pidiendo limosna porque ya pasó la moda de hacer empanadas que es lo que más se vende y con estas actividades se construyeron muchas obras del país y también se construyeron muchas sedes para los bomberos y se compraron equipos y hasta vehículos con gran capacidad de atención en emergencias o siniestros.

Vale la pena destacar que en Caicedonia se levantó en 2005 un monumento a la Empanada, obra de Tulio Agudelo ubicada en el parque de Recreación Popular donde en una placa se lee, “AMARILLÍSIMA Y AMADÍSIMA EMPANADA, SERÁS ETERNAMENTE NUESTRA PASIÓN, PORQUE TE COMIMOS, TE COMEMOS Y SIEMPRE TE COMEREMOS”, he ahí pues un gran homenaje a esta deliciosa quitahambre que en Manizales también tiene su homenaje en al barrio Aranjuez y que en Colombia ha dado la mano al desarrollo de los pueblos sin tanta parafernalia.

Febrero de 2021

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