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Cultura  |  24 septiembre de 2017  |  10:00 AM |  Escrito por: Robinson Castañeda.

Álvaro: el director de sueños

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Álvaro: el director de sueños.

Ahora el objetivo de Álvaro Aldana con su película Ana y Libardo es gestionar y poderla llevar al festival de cine Colombiano en New York.

Las primeras producciones que dirigió Álvaro Aldana Barón hace más de 30 años no tienen nombre ni quedaron grabadas en el celuloide, porque los protagonistas fueron sus primos y todo era un simple juego de niños. Creaban personajes y se divertían. Nada más. No había una conciencia de que esas travesuras con el paso de los años, se transformarían en su pasión, en su estilo de vida.

Los recuerdos que tiene en relación con el cine, aparte de esos juegos, le vienen también de su abuelo materno quien no lo llevaba a conocer el hielo, como el viejo coronel de Cien Años de Soledad, sino que lo invitaba a las funciones del cine a las 10 de la mañana en el antiguo teatro Colombia en Armenia, al igual que su papá lo hacía en Bogotá.

El Santo, La Niña de la Mochila Azul, El Enmascarado de Plata y otros personajes del cine mexicano fueron sus primeros acercamientos.

Bogotano de nacimiento pero criado en Armenia, cursó sus estudios de bachillerato en los colegios Nacional y San Luis Rey. Después volvió a su ciudad natal a finales de los años 80, atraído por la creación, la comunicación y la idea de aprender a contar historias. Trabajó de mensajero, ayudante de oficina y obtuvo algunos papeles como extra en telenovelas, mientras encontraba la oportunidad de entrar al medio audiovisual.

Con Mercy Merchan, directora de Tele Tigre, conoció la academia Arco y allí estudió producción de televisión e inició su trasegar por varios proyectos audiovisuales de importancia nacional hasta que en el año 2003, con el sueño de aportar algo a este territorio cafetero que tanto ama, regreso palabras más palabras menos, a hacer cine en cortometraje, en documental y también a capacitar diferentes comunidades, sobre todo niños.

Ana y Libardo

Durante estos 14 años en el Quindio, Alvaro Aldana ha podido enseñar, caminar, hurgar, grabar, proyectar y escuchar de historias en toda su tradición oral. Y fue en esa ruta donde le llegaron casi por accidente, un conjunto de relatos contados por personas mayores en diferentes veradas del Quindío, los cuales le parecieron fantásticos y necesarios de grabar para hacer memoria en un territorio que tiene mucho por decir y recordar.

Después de tres años, 14 versiones del guion, y gracias a la financiación del Fondo Para el Desarrollo Cinematográfico FDC, esa historia en cortometraje que armó de muchos pedacitos de vidas que le contaron los abuelos y que llamó "Ana y Libardo", fue grabada y estrenada al público obteniendo buenas críticas, pero sobre todo haciendo un tributo y ayudando a construir identidad.

¿Y quienes son Ana y Libardo? Dos niños que viven una historia de amor inocente y casi inmortalizado por los años, en medio de la bonanza cafetera de la época de violencia colombiana de los años 50. Ana espera a Libardo como Penélope a Odiseo, mientras nos muestra su mundo, las formas, colores, costumbres y el porque se enamoraron para siempre.

En el FDC

Convencido de la calidad de su guion, le hizo ver al jurado en la presentación del proyecto al FDC, que en regiones descentralizadas de Colombia como el Quindío, muchos de esos relatos de antaño se están quedando en el olvido. Que las historias del café tienen que conservarse en la memoria por compromiso y porque así nos visibilizan en otras partes del mundo.

Itinerancia en cuatro caminos

Ahora el objetivo de Álvaro Aldana con su película "Ana y Libardo" es gestionar y poderla llevar al festival de Cine Colombiano en New York para el año 2018. Otra meta es participar en el Festival 100% Colombia en Francia, ya que la obra se ha subtitulado a ese idioma. De igual modo estar presente en La Matatena en México, que es la Asociación de Cine para Niñas y Niños, y por último el Festival de Cine de Cartagena de Indias para su próxima edición.

Por ahora este director no para de pensar en cine y ha comenzado la escritura del que considera su primer largometraje, el cual tiene algunos tonos de historia regional pero que quiere enmarcar en el contexto urbano actual. Así pues las películas colombianas tienen protagonistas, historias y potencial en el Quindío, y Álvaro Aldana Barón es uno de ellos. Que comience entonces la función y larga vida al cine.

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