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Columnistas  |  24 julio de 2021  |  12:00 AM |  Escrito por: James Padilla Motoa

La mala racha de los equipos colombianos

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James Padilla Motoa

Por James Padilla Mottoa

Una vez pasada la celebración de la Copa América por el decente tercer lugar del seleccionado colombiano, hemos vuelto a la triste realidad de la paupérrima presentación de nuestros equipos en los certámenes continentales.

Qué mala actuación la que han tenido América, Junior, Tolima, Nacional, Cali, Santa Fé y cuantos han emprendido la aventura de Copa Libertadores y Sudamericana como el objetivo primordial en su competencia. Resultados vergonzosos para un país que hasta hace poco se preciaba de tener una de las mejores ligas de Suramérica; nos fuimos rezagando sin ponerle bolas al asunto y cuando menos pensamos terminamos haciendo un oso terrible.

Ahora resulta que nuestros sabios dirigentes van a intentar remediar este ridículo internacional cambiando a uno o dos entrenadores, echando abajo los proyectos que ellos han tratado de implementar. Eso es, ni más ni menos, que buscar el ahogado río arriba porque los verdaderos responsables de lo que sucede son ellos mismos: no hay contrataciones de gran valía en los equipos y los pocos que despuntan en el ámbito nacional, en las canteras de los mismos clubes, aún imberbes, son vendidos de inmediato a otros países de monedas fuertes, supuestamente para refrescar las economías de los vendedores.

Como consecuencia nos queda una liga de nivel mediocre, distante cada vez más de aquellas que han tenido el liderato en el continente.

Aquí hay unos directivos que se reúnen en Bogotá, de vez en cuando, para tomarse unos whiskys y hablar pendejadas, dejando de lado los temas verdaderamente interesantes para procurar una salida del mal momento que está registrando el fútbol que ellos regentan.

Ahora que se ha abierto con mejores perspectivas el mercado de la MLS, al que miraban de reojo hace poco, ha empezado el nuevo desangre de los clubes nacionales en busca de unos dólares más, sin importar lo desastroso que está el fútbol de acá. Es una especie de suicidio, pues si las cosas continúan así, muy pronto se van a espantar los patrocinadores y anunciadores de televisión, los únicos que en tiempos de pandemia han puesto el hombro para evitar el colapso total.

Aunque hemos pretendido siempre defender el fútbol profesional desde su condición de una empresa o negocio que se fundamenta en la libre venta y demanda de jugadores, consideramos que este momento es crucial para Colombia y no es el indicado para continuar con la sangría de los equipos y la ausencia de contrataciones de valía para hacer atractivo el espectáculo. Atractivo para patrocinios y también para los clientes que consumen televisión ante la imposibilidad de asistir a los escenarios.

Hay que reconstruirlo todo a partir de ahora en un proceso lento y costoso, si es que de verdad queremos recuperar el prestigio que llegamos a vislumbrar hace unos años.

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