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Columnistas  |  05 agosto de 2022  |  12:00 AM |  Escrito por: Aldemar Giraldo

La ruina del Choque*

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Aldemar Giraldo

                                                                                            Aldemar Giraldo Hoyos

A la memoria de José Omar Suárez Quiceno, uno de mis mejores discípulos, quien entregó su vida por un sueño inaplazable; la selva del Chocó se lo tragó.

El departamento del Chocó está ubicado al noroeste del país, con costas en ambos océanos; es uno de los lugares más lluviosos del planeta, con realidades complejas, con la mayor diversidad en Colombia y una naturaleza exuberante. Su economía es frágil y depende de la minería, la explotación forestal, la pesca, la agricultura y la ganadería.

Alguien decía: “Los chocoanos están parados en un paraíso”; así es, pero los que mandan hacen lo que les da la gana y los otros se aguantan; abundan los magos profesionales, quienes, literalmente, hacen desaparecer el dinero; los de allá acaban con los de allá. Su clase alta está constituida por los “políticos”; sus dirigentes, léase, gobernadores, alcaldes, diputados y concejales son maestros de la corrupción; Chocó es el departamento más pobre de Colombia, uno de los que más ha sufrido la violencia y es “la víctima extrema de la corrupción de unas pocas familias que ocupan todos los cargos y cuyos vínculos con el paramilitarismo son irrefutables” (Duque Daza:2017).

El Chocó presenta múltiples fenómenos históricos que dificultan la vida para sus habitantes, tales como: la corrupción, la inseguridad, la minería ilegal, el narcotráfico, el desplazamiento, la infraestructura deficiente, las situaciones económicas precarias, la presencia de grupos armados ilegales, el aislamiento geográfico; muchas veces, la comunidad se ha movilizado para protestar contra la pobreza, el desempleo, la provisión de servicios públicos y educación; ha habido acuerdos y promesas, pero, nada de nada; basta mirar las vías de comunicación hacia Antioquia y Risaralda; todavía no sabemos cuántas “elecciones” se necesitan para terminarlas. Algo especial es que se protesta contra el gobierno central (nacional), pero olvidan el cáncer interno que los corroe.

La situación económica de los chocoanos es una paradoja: una inmensa pobreza en medio de una riqueza exuberante; según el DANE, es el departamento con el mayor índice de pobreza monetaria extrema, por debajo de la Guajira y el Cauca. Insólito que se desvíen los fondos del PAE, que la bienestarina se la den a los cerdos, que se falsifiquen firmas en los contratos, que circulen facturas emitidas por empresas inexistentes, que se hagan contratos con empresas sin experiencia en la realización de obras, verdaderas artimañas para desviar dineros en ese departamento.

Pero, la última perla tiene que ver con desviación de dineros para la Paz (implementación de Acuerdos) que son tramitados y aprobados desde el OCAD-PAZ, conducta en donde pueden estar comprometidos funcionarios de la Dirección Nacional de Planeación, la Contraloría, congresistas y diferentes mandatarios locales; a propósito, un excongresista, para empujar a sus hijos, políticamente, pone a la venta contratos que no han recibido el trámite respectivo o que todavía no aparecen en el papel. Tiene un apellido muy conocido en la región, fácil de identificar por su prontuario y por el nepotismo que siempre ha reinado. Como decía mi abuela: “Ni el enfermo come ni hay qué darle”.

 

  • Choque: oro; proviene del aimara

 

 

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