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Cultura  |  14 agosto de 2023  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

La Tebaida 107 años de fundación: La Tebaida territorio, sociedad y cultura (Última entrega)

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Colonización y Fundación

Francisco A. Cifuentes S.

La población posterior a la de los nativos indígenas, es producto de la gran oleada humana denominada como Colonización Antioqueña, y muy bien descrita en los textos de James Parsons (La Colonización antioqueña en el occidente colombiano) y Eduardo Santa (Arrieros y fundadores: efectos de la colonización antioqueña), entre otros; quienes la catalogan como la mayor movilización de seres humanos desde el Gran Estado del Antioquia, hasta lo que posteriormente sería Caldas, Risaralda y Quindío; lógicamente conformados por etapas ya durante el Siglo XX. Tal gesta demográfica acaecida entre finales del siglo XIX y principios del Siglo XX, daría lugar a nuestras poblaciones, entre ellas a La Tebaida; que puede inscribirse dentro de la segunda oleada. Ya hemos dicho que es principalmente un componente paisa, sin desconocer la contribución de la emigración del Gran Estado del Cauca, del Tolima y otras regiones.

El territorio que hoy ocupa el municipio, cuando era la Hoya del Quindío, aún no poblada, pertenecía a la gran Empresa de Burila, que se extendía hasta las tierras del hoy municipio de Caicedonia en el Departamento del Valle. Pero La Tebadia, no fue una fundación espontánea, ni una población surgida en torno a una o varias fondas, ni tampoco una fundación empresarial; más bien es el caso típico, del poblado que surge en torno a una hacienda, pero con directrices definidas, por una familia y posteriormente por un grupo de primeros pobladores.

Para efectos de este ensayo es preciso distinguir la relación de las personas con el territorio, su habitabilidad, su oficio laboral, su condición social y económica, la división social del trabajo en el proceso de producción (en términos de Carlos Marx. El Capital. FCE. México. 1970)

Ya lo hemos afirmado que los verdaderos pobladores iniciales del territorio fueron los indígenas Pijaos y Quimbayas; es decir, estos son los habitantes nativos del territorio, que tenían una relación directa con la tierra, con los misterios de la selva y las incógnitas del cosmos, y no eran solo recolectores, pescadores y cazadores, sino que eran alfareros muy pulidos, talladores de piedra, artistas de los sellos y los rodillos ( véase la obra de Jesús Arango Cano al respecto) y orfebres muy delicados según se aprecia en el trabajo de rescate de la arqueología y en los resultados de la guaquería ya centenaria.

Colonizadores, Fundadores y Arrieros

Posteriormente vendrían los colonizadores, los fundadores, los arrieros y los primeros pobladores de los inicios del siglo XX. y los trabajadores y otras personas de oficios básicos como los herreros. Estas categorías pueden fundirse en una sola y en un solo personaje o en una sola familia; pero hilando más delgadito hay que decir que en el territorio que después se conoció como La Tebaida ya había varios colonos antes de la fundación del poblado, por allá en 1870, según el rescate de historia oral, y había haciendas y fincas no como las conocemos hoy. Incluso la historiadora Olga Cadena habla de buscadores de oro en el Río la Vieja, en 1860 (“Importancia de la Colonización empresarial en el Quindío. En: Ensayos de Historia Quindiana. Biblioteca de Autores Quindianos. T. 3. Armenia. P. 16). Es decir, antes de los Arango Cardona y Arango Cano, los Valencia, los Zúñiga y las Castrillón, ya pudo haber habitantes de la zona rural, desmontadores de selva, muy diferentes a pobladores urbanos y a fundadores del caserío inicial. Y los arrieros siempre estaban ahí. Pues personas, utensilios y las incipientes herramientas de la labranza no venían de a pie o simplemente al hombro, se necesitaron recuas de mulas para el viaje de las distintas emigraciones, que contribuyeron a la configuración de la sociedad inicial. Y los pocos trabajadores agrícolas que se fueron pegando a la gesta constituyeron un campesinado pobre, muy diferentes al colono y al fundador hacendado y finquero, y también distinto al dueño de recuas de mulas; eran ayudantes y se les daba posada y comida por algunas labores.

Otros colonos compraron mejoras y no tenían propiamente lote o casa en el poblado inicial, mientras que otros fueron trayendo la familia al poblado, pero seguían con la finca o la mejora para su sustento básico hasta convertirla en una plantación realmente agrícola; con cultivos llamados de pan coger. Al respecto hay que decir que cuando se fundó La Tebaida ya estaba la caficultura, el plátano, la yuca y los árboles frutales y el ganado en el Quindío.

Las Haciendas

Cabe destacar haciendas, propiedades con más de cien cuadras o aproximadamente, como El Edén de Don Alfonso Tobón, quien fuera de los primeros secuestrados en Colombia y nunca se volvió a saber de su cautiverio ( que compartía terrenos entre el municipio de Armenia y el de La Tebaida y dentro de los cual se construyó el Aeropuerto El Edén, pero ya dentro del territorio capitalino, colindante ahí con nuestro municipio; talvez por una malograda intervención administrativa de un señor Ocampo, conocido como Pirrio), El Cinco, el Sinaí, una hacienda cafetera y cañera con una industria importante de panela, de Don Guillermo Marulanda y Don Mario Gómez Mejía y administrada por el Señor Rafael Rojas Cano; Maravélez ( de las familias Marulanda y Vélez y que abarcaba todo el valle de su homónimo), Pisamal (de la que posteriormente fue dueño el narcotraficante Carlos Ledher Rivas, quien le construyó hasta pista de aterrizaje, - además comprando las pequeñas propiedades del alrededor, para ensanchar su ya grande territorio - y aparecía de propiedad de una empresa denominada Inversiones Cebú. Mucho después de ser extraditado el mencionado capo quindiano, resultó en manos del narco centro americano llamado Mata Ballesteros. Esta hacienda terminó siendo un proyecto para 36 mujeres cabeza de hogar, posteriormente para reinsertados producto de las negociaciones de paz y la Ley de Justicia y Paz, con el gobierno del presidente Alvaro Uribe Velez. En la actualidad la habitan familias cosecheras y arrendatarias, la mayoría provenientes de la Costa Atlántica. Esto ha estado en litigio, porque se por último se terminó una investigación de la Corporación Autónoma Regional del Quindío – CRQ -, para declararla zona de reserva ambiental, pero además es necesario decir que después de los narcos propietarios perteneció a la Sociedad de Activos Especiales – SAE – del Estado Colombiano). Otras haciendas de recordar son la Arboleda de la Familia de Don Vicente Yepes (administrada por mucho tiempo por Don Israel Cifuentes), quien fue dirigente liberal del departamento de Caldas e incluso Diputado a la Asamblea de la misma , cuando estos territorios tebaidenses eran de esa circunscripción territorial y electoral; hacienda que tenía una importante industria con panela y ladrillo y cultivos de caña; el Cabero ( de la familia de Don Gabriel Jaramillo y Doña Holanda) y la Hacienda San Pablo de la Familia Mejía, aclarando que no estaba propiamente dentro del territorio tebaidense, sino montenegrino, pero que toda su relación social y económica estaba con La Tebaida, desde sus orígenes, y era principalmente de café y lechera ( la que conocí mucho porque las administró mi tío Bernardo Cifuentes Ríos, también proveniente de Rionegro Antioquia). La hacienda Tequendama de Don Federico Arias, heredada por el Señor Pedro Nel Arias y cuyo administrador fue Don Graceliano Marín. Es de resaltar que entre los señores Arias, Marín y Luis Angel Suarez constituyeron el Almacén MASUARIAS, de materiales para construcción, que aún hoy existe. El Arco de Raúl Botero Macías, El Cinco que fue administrada por Gabriel Ríos, la hacienda de la familia Aristizábal. La Esmeralda de Arturo Mejía, administrada por Gabriel Ríos. (Cifuentes y Ríos, familiares directos de mi padre)

 El almacén que surtió en forma especializada todo lo relacionado con el ganado, y otros asuntos agrícolas fue el Almacén Veterinario, de propiedad del Doctor Héctor Mejía (administrado por el hoy abogado Fabio Cifuentes Ríos), quien fuera Alcalde Municipal, Miembro de la Cruz Roja Quindiana y de la Juntas directivas de la fundación JAMPI en La Tebaida y La Fazenda en Quimbaya. Igualmente el primer almacén de abarrotes que surtió las haciendas fue El Granero La Tebaida. más conocido como Almacén Lumitón, de la familia Mejía. (en el cual fui dependiente y bulteador mientras estudiaba)

Sobre este tema de la historia de las haciendas en el municipio de La Tebaida, debo reconocer las investigaciones y la memoria oral del historiador John Fidel Ocampo, miembro del Centro Local de Historia.

Finqueros y aparceros

Después de los hacendados vinieron los finqueros con dimensiones de tierra menores alrededor de las cincuenta cuadras. Algunas haciendas y fincas tuvieron aparceros que eran campesinos que se les daban lotes y cultivos para trabajarlos y entregarles parte de la cosecha al dueño y otra para aquellos y su familia; muchos llegaron a tener ya en la vida moderna (segunda mitad del Siglo XX, para el caso de La Tebaida) los famosos contratos de aparcería. Estas familias vivían dentro de la hacienda o las fincas. Esta figura venía de tiempo atrás, pero se perfeccionó durante la Administración de Alfonso López Michelsen con las famosa Ley 6 de Aparcería en 1975. En esta Ley se estipulaba que era un contrato entre propietario y aparcero, mediante el cual aquel colocaba el lote o el fundo y este lo trabajaba para después compartir frutos u utilidades de su explotación. Pero desde antes, a través del INCORA, y con la Reforma Agraria de Carlos LLeras Restrepo se venía trabajando en el tema. Al respecto cabe remitir al lector al texto “El Café: de la Aparcería al Capitalismo” de Absalón Machado, y en general sobre la cuestión agraria en Colombia recomendamos las investigaciones de Marco Palacios y Jesús Antonio Bejarano.

Agregados

Los denominados agregados estaban más vinculados a toda la propiedad, teniendo casa dentro de la misma hacienda o finca, haciéndose cargo de ella y rindiéndole cuentas a sus dueños, que por lo general ya vivían en La Tebaida, Armenia, Manizalez, Medellín o Bogotá. Esta figura era o es muy parecida al administrador moderno de una finca.

Arrendatarios

Los arrendatarios se distinguen fundamentalmente de todo lo anterior, porque no median unas relaciones con el dueño de la propiedad a través de productos y cultivos ya establecidos o entrega de cosechas, sino que a través de un contrato se alquila un terreno dentro de una hacienda o finca para que el arrendatario cultive libremente lo escogido y por tiempo definido en actos de derecho civil y agrario. Hoy día las modalidades predominantes en la economía agrícola y pecuaria son los administradores y arrendatarios.

Alimentadores (as)

Hay una figura muy importante y de la cual se nutrieron familias enteras y es la de los alimentadores, que dentro de la hacienda o de la finca prestaban los servicios de alimentación para los trabajadores de esa propiedad y de esos oficios agrícolas, en contrato directo, más no escrito, con el dueño o en relación inmediata con el alimentado. Esto duró por muchos años y hubo personas que a partir de esta posición educaron familia, consiguieron incluso alguna pequeña propiedad, jeep o camioneta para la movilización de los insumos, sobre todo durante las famosas cosechas cafeteras. Muchos de los alimentadores y alimentadoras se criaron en estos terrenos, crecieron y heredaron el oficio e incluso conozco casos curiosos donde ellas les prestaban servicio sexual a los ricos hasta dejarles familia reconocidas o en el anonimato.

Campesinos y Trabajadores

Los campesinos y trabajadores agrícolas siempre existieron y gracias a ellos La Tebaida es lo que es. Su figura y su condición se confundió muchas veces con las anteriores categorías y fueron quedando reducidas al pequeño propietario, al dueño de la chagra o la llamada Unidad Agrícola Familiar. Posteriormente, con el desarrollo del capitalismo en el campo surgió el proletariado agrícola, y una masa de trabajadores ambulantes, ya no de la Tebaida sino proveniente de muchos lugares del país que se establecían donde había cosechas para recoger. Pasaban por el algodón, el arroz y la caña entre otros, en los períodos de cosecha en otros departamentos. Con el desarrollo de la ganadería el recolector de café le dio paso a un número reducido de trabajadores, diferentes al viejo ordeñador, y ahora no solo con la potrerización del campo, los nuevos cultivos industriales, la naciente industria y sobre todo con el turismo y las fincas de descanso por aquello del clima, la cercanía al aeropuerto, el campesino y el proletariado agrícola fueron quedan atrás del desarrollo y de las historias locales. Al respecto el investigador Santacoloma Varon afirma que el campo es fundamentalmente trabajado por la obra de mano familiar, excepto las grandes plantaciones o la agricultura industrializada, o los enclaves que ahora se ven como propietarios o arrendatarios de empresas incluso extranjera, como es caso de la siembra de aguacate.

Comerciantes, gremios, industriales y turismo

Los gremios más importantes de La Tebaida, por mucho tiempo fueron los cafeteros, los plataneros, los ganaderos, los yuqueros y los comerciantes; dueños de graneros, compras de café, almacenes de herramientas para la labranza, almacenes de ropa y artículos para el hogar. Cerrajería, metalmecánica, metalistería, artesanos de la madera y de la guadua.

Los herreros, los panaderos, los sastres y los barberos son dignos de destacar dentro de un recorrido incipiente pero importante para una economía inicial, provinciana pero determinante en la configuración económica de un pueblo. Esto lo podemos ubicar dentro de la llamada microhistoria, que también nos compete.

Los yeeperos merecen destacarse a parte, igual que las mulas y los arrieros. El Jeepp Willis ha construido historia y hace parte de nuestro Paisaje Cultural Cafetero. Estos tres elementos son históricos y culturales para nuestro terruño y para muchas partes de Colombia.

La primera industria que se creó en el municipio, incluso dentro de la zona urbana, fue PURIPLATANO, dedicada a la fabricación de harina de plátano para consumo humano, con

beneficios altamente nutritivos. Esta empresa la fundó Don Hernando Ríos, primo de mi padre. Posteriormente la creación de CICOLSA, empresa agroindustrial de cítricos, influenció el desarrolló para el Quindío, abriendo la diversificación cafetera. Sólo en las dos últimas décadas se habla de la industria al lado del Puerto Seco; Zona Franca y de PROMINEX y el inicio del agroturismo, las casas campestres de descanso, incluyendo la bella arquitectura moderna en guadua; los hoteles y posadas campestres. Lo anterior ha hecho variar la economía, ver otros ingresos y modificar levemente el PIB.

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