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Armenia  |  09 febrero de 2024  |  12:00 AM |  Escrito por: Miguel Ángel Rojas Arias

Lucelly García de Montoya: 30 años de su asesinato

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Miguel Ángel Rojas Arias

Esa noche, antes de su asesinato, Lucelly García de Montoya pasó por la redacción del periódico donde yo era jefe de redacción en Armenia, y me dejó su libro, recién escrito, sobre la tutela. Abajo, en el carro sedán en que viajaba, la esperaban su hermana Ruby y el conductor del vehículo.

No era amiga de los aviones, por eso utilizaba mejor la carretera Calarcá-Ibagué-Bogotá. Había sido nombrada por el presidente César Gaviria como embajadora de Colombia en Honduras, y se disponía a asumir el cargo y presentar sus credenciales en Tegucigalpa, pues ese gobierno ya había aceptado a la nueva diplomática colombiana.

Ese día era 8 de febrero de 1994. Lucelly emprendió su viaje con su conductor y su hermana Ruby. Las dos iban en el asiento trasero del vehículo, tranquilas. Lucelly se quedó dormida, estaba cansada. De pronto, en la carretera, entre Cajamarca e Ibagué, un carro los traspasó aparatosamente, con alevosía. Al parecer hubo una discusión de choferes, y una disputa por la carretera en ese tramo.

De pronto, según versiones recogidas por las autoridades y entregadas por el chofer y Ruby García, el carro que disputaba la vía paró, atravesado en la carretera, cerca del sitio Boquerón, lo que obligó a detener la marcha también al vehículo donde viajaba Lucelly. De él descendió un hombre, se paró frente al carro, desenfundó un arma y disparó contra el parabrisas del carro donde iban las dos damas. Un tiro atravesó la frente de Lucelly y le provocó la muerte de forma instantánea. El individuo subió al carro del que había descendido y siguió su marcha. Ya era el día 9 de febrero.

Yo, que había visto a Lucelly y conversado con ella unas horas antes, fui despertado abruptamente, hacia la 1:30 de la mañana de ese 9 de febrero, por una llamada de mi colega y amiga Rubiela Tapasco Arenas. El mensaje que me dio fue aterrador: “Miguel, mataron a Lucelly García”. No lo creía. Llamé a mi amigo periodista Jorge Eliécer Orozco, muy cercano a Lucelly, y él confirmó la noticia. No dormimos esa noche. Con el director del periódico La Crónica, el exgobernador Rodrigo Gómez Jaramillo, decidimos, por primera y única vez, entregar la noticia a los quindianos, ‘bajando’ el cabezote del periódico, la grandeza del personaje lo ameritaba.

¿Por qué la mataron? Nunca se esclareció. Ni siquiera se dilucidó si su muerte fue producto de la disputa de los choferes en la carretera o la premeditación de un enemigo. La Negra, como se le conocía en el Quindío, al parecer, no tenía enemigos. Había sido gobernadora del Quindío en el gobierno de Alfonso López Michelsen, y representante a la Cámara por el partido Liberal durante varios periodos.

Lucelly fue concejal de Calarcá a muy temprana edad, en la década del sesenta, premio que le fue otorgado por su partido por su gran lucha y sobrevivencia después de la trágica violencia partidistas de los años cincuenta. Fue una de las primeras mujeres colombianas en acceder a una corporación pública, en el gobierno del llamado Frente Nacional. Defendió su pueblo, Calarcá, con gallardía y entereza, proponiendo, en la creación del Departamento del Quindío que este municipio, por su jerarquía y antigüedad debería de ser la capital del nuevo departamento.

Fue también diputada por esta unidad política administrativa y concejal de Armenia, pero, sobre todo, una dama con un inmenso corazón, lo que le permitió realizar grandes campañas sociales en los barrios más deprimidos de Calarcá y Armenia. Poco antes de su muerte, la pena y el sufrimiento la rodearon, pues tuvo que asistir al entierro de sus dos hijos varones, uno tras de otro, que sucumbieron a enfermedades incurables.

El pueblo de Calarcá y el Quindío en general le ofrecen hoy un homenaje a Lucelly García de Montoya, con un conversatorio que se realiza a las cuatro de la tarde en la casa de la cultura que, precisamente, lleva su nombre, Lucelly García de Montoya. En ese conversatorio, organizado por el Centro Local de Historia de Calarcá, estarán el veedor del partido Liberal Rodrigo Llano Isaza y el periodista y abogado calarqueño Jota Domínguez. Y el sábado 10, sus familiares y amigos ofrecen una misa en su honor, a las 10 de la mañana en la iglesia San José de Calarcá.

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