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Medio Ambiente  |  06 marzo de 2024  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

Cuyabro, Frailejón y Molinillo: nombres comunes vs nombres científicos

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Por: Nathalia Baena Giraldo

No es una pelea, tampoco una trivia. Los apodos, alias o nombres comunes no tienen una fecha de inicio certera, pero sí sabemos que existen desde que la lengua española es tal. Nacieron, entonces, como una necesidad de expresión de la lengua humana, de identificar algo o alguien. Nacieron para nombrar lo que no dice la enciclopedia.

El significado de los nombres de las plantas tiene su origen histórico desde que Aristóteles (384-322 a.C) dividió el reino vegetal en dos grandes grupos: plantas con flores (Fanerógamas) y plantas sin flores (Criptogamas). Más adelante, el botánico Teofrasto (371-286 aC.) clasificó este reino en árboles, arbustos, subarbustos y hierbas. Y, finalmente, fue Carl von Linneo (1707-1778) el creador de la nomenclatura binomial, formada por el género (inicia con mayúscula) y el epíteto o nombre específico, siempre en minúscula.

Casi siempre los nombres de las plantas obedecen a su uso o a algo que se les parece, explicó Mannelly Ramírez de Zanabria, docente del programa de Biología e investigadora del GIBUQ. Eso ha permitido darles una clasificación científica (universal) y cultural (regional), puntualizó, entonces si estamos en China o en Alemania o en Colombia, y conseguimos una planta, va a tener el mismo nombre científico: Aloe vera, por ejemplo, es un nombre científico universal, aunque puede suceder que en otras regiones el nombre común (sábila) sea diferente, porque responde a la cultura, tradiciones, uso o incluso a quien la descubrió.

«Los apodos constituyen el mundo de los afectos, aunque en su origen pueden ser también desafectos. ¿Cómo vamos a cargar la afectividad?, con el único patrimonio que tenemos para hacerlo, que es el patrimonio intangible de los seres humanos: la lengua», señaló Concepción Company, investigadora emérita del Instituto de Investigaciones Filológicas.

Las especies no tienen fronteras

Colombia es un país biodiverso no sólo por la fauna y flora, sino también por las regiones, culturas, acentos, costumbres, y eso hace que una misma especie pueda ser llamada por nombres diferentes en cada región, incluso estando en un mismo país.

Cuenta la docente Mannelly que cuando llegó a la Uniquindío y se encontró con el guayacán amarillo de la entrada, pensó: “¡esto es un Araguaney, el árbol Nacional de Venezuela!”, y claro, sí pero no, pues ese es otro nombre común que se le asignó en ese país al Handroanthus chrysanthus.

El origen del nombre del chocolate o cacao, por ejemplo, viene de la palabra Theobroma, que significa ‘alimento de los Dioses’, nombre otorgado por C. Linneo ya que este árbol fue muy importante para las culturas precolombinas y su origen era atribuido a sus dioses. Además, fue combinado con el epíteto específico cacao, que viene de una palabra indígena que significa ‘jugo amargo’.

Otro nombre científico de uso común, comentó la docente y etnobotánica Ramírez, es el del maíz (Zea mays), del griego zeo, que significa ‘vivir’, y de la palabra taína mahís, que se traduce como ‘lo que sustenta la vida’.

En la época de la Colonia, los monjes o los frailes llegaron a Colombia atravesando montañas y páramos. De ahí el nombre del frailejón, el cual se originó por la semejanza entre los monjes y las plantas. Los frailejones son especies de plantas de páramo, nativas de Colombia, Ecuador y Venezuela, que generalmente pertenecen al género Espeletia de la familia Asteraceae.

La Palma de Cera, considerada el árbol Nacional (Ceroxylon quindiuense), hace referencia a la cera blanca y gruesa que se encuentra en los troncos de la palma y quinduense porque fue encontrada en el departamento del Quindío, lugar donde está distribuida. La docente Mannelly señaló que su nombre común se refiere al uso que le daban los antiguos pobladores del territorio a la cera del tallo, ya que hacían velas para alumbrar sus viviendas en las noches.

El árbol del Molinillo (Magnolia hernandezii), es de la familia Magnoliaceae, y es llamado molinillo porque parte de su fruto es utilizado desde hace muchos años por los campesinos para batir el chocolate.

La orquídea, considerada la flor Nacional (Cattleya trianae) es endémica del alto del Valle del Magdalena. El género Cattleya fue nombrado por el orquideólogo inglés, John Lindley, en William Cattley y su epíteto es un homenaje al botánico colombiano, José Jerónimo Triana –de ahí su nombre científico–. Dicha especie es nombrada ‘flor de mayo’ porque es uno de los meses en los que florece.

¿Por qué el apodo de quienes nacieron en Armenia es ‘cuyabro, cuyabra’?

La Asociación de Academias de la Lengua Española define ‘cuyabro, cuyabra’ como una persona que es originaria de la ciudad de Armenia. Pero se queda corta, no alcanza ni abarca todo lo que significa para las personas que nacieron en Armenia, Quindío ser llamadas ‘cuyabras’.

La cuyabra o calabaza (Lagenaria siceraria) es una planta rastrera, de la familia de las Cucurbitaceae, que se encuentra en el municipio de Armenia.

Según el periódico El Quindiano, el apodo proviene de una discusión o ‘pelea’ entre los calarqueños y los armenios que sólo en los últimos cuarenta años ha amainado. Para el historiador Jhon Jaramillo Ramírez, de la Academia de Historia del Quindío, “este sobrenombre es obra de los calarqueños, pues ellos llamaron así a los que habitaban en la recién fundada villa de Armenia, donde abundaba la cuyabra, como una forma de responder al apodo que les habían puesto los de Armenia a los calarqueños: charrascaleños, pues decían que las tierras de Calarcá no eran sino charrascales”.

Priorizar el nombre científico respecto al común

La docente uniquindiana Mannelly Ramírez considera que hay que otorgarle más valor e importancia al nombre científico, no sólo por su universalidad, sino también por cuidado y prevención en el uso de las especies vegetales. Por ejemplo, el caso del Borrachero, que es un arbusto común en los Andes colombianos y que se utiliza como planta ornamental, famosa por su efecto intoxicante ya que tiene un alto contenido de alcaloides, en especial escopolamina, lo que le atribuye el nombre de Borrachero.

Esta planta pertenece al género Brugmansia de la familia Solanaceae, y comentó Ramírez de Zanabria que al menos 6 especies de este género tienen características similares, todas llamadas Borracheros: “y el caso se complica aún más cuando observamos que en departamentos como Amazonas, Putumayo, Santander, Cundinamarca, Valle del Cauca, al menos 10 especies de otros géneros y familias también la llaman Borrachero, es decir que el nombre común se le puede atribuir a diferentes especies aunque no tengan los mismos caracteres taxonómicos ni metabolitos secundarios ni el mismo uso potencial”.

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