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Salud  |  14 abril de 2024  |  12:00 AM |  Escrito por: Germán Estrada Mariño

La autoestima y la estabilidad emocional. ¿quién define tu valor? ¿los demás o tú mismo(a)?

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El amor propio no ha de depender como lo establece el concepto clásico de autoestima en psicología, de la cantidad de aceptación que recibimos de los demás o de el nivel de apreciación y consciencia que tienen los demás de nuestra valía personal.

Los seres humanos que te rodean pueden estar tan heridos ellos mismos que poco o nada son conscientes de tu valor real. simplemente te juzgan superficialmente porque están ciegos o incluso son inmunes e insensibles a tus sentimientos como un mecanismo de defensa para no sentir y no ser lastimados lo que los lleva a relacionarse de forma superficial contigo y con el mundo. ¡Pero ello, no determina tu valor!

 De allí que surge como técnica en el siglo XXI y a partir de la meditación -psicoterapia basada en mindfulness una perspectiva que permite que el individuo se reevalúe así mismo sin buscar mas complacer, agradar o satisfacer las expectativas que sus seres queridos tengan de sí.

Pregúntate quien eras antes de empezar a satisfacer las expectativas sociales o de obsesionarte con agradar a otros para poder sentirte valioso(a).

Talvez sea difícil de recordar quien eras si por años o incluso décadas te has dedicado a satisfacer a otros, pero poco a lo que realmente eres. Identificar tu esencia, tus valores, tu forma única de ver el mundo es esencial para que te encuentres con lo que en realidad te dará una profunda satisfacción y amor propio y esto es: El autoconocimiento, la consciencia de tus necesidades, deseos, verdaderos sueños y fuentes de bienestar, más allá de las expectativas sociales.

La sociedad de consumo nos invita a parecer, imitar, competir, simular, fingir, actuar y agradar a otros para cumplir con el encajar en unos estereotipos que no son otra cosa que la negación de la propia identidad.

La personalidad adolescente se caracteriza por transitar por esta etapa a través de la búsqueda de aprobación de los pares o el grupo. Paradójicamente, cada vez más, de forma involucionada e inmadura, encontramos más “adultos” contemporáneos del siglo XXI que se comportan como adolescentes con la inmadurez emocional propia de dicha etapa, cayendo en el autoengaño de darle valor a su lastimado ego, a través de la búsqueda de aprobación externa.

Sin duda las relaciones sociales son protectoras cuando son afectivas comprensivas, empáticas e incondicionales no cuando son adoctrinantes, criticas, condicionantes y juzgantes.

 ¿Por qué mantener relaciones basadas en la crítica, las apariencias superficiales, el estatus o las comparaciones cuando en realidad carecen de lo más importante: valorarte por el ser humano único que eres?

Si pretendes madurar emocionalmente sin importar tu edad, alcanzar la plenitud psicológica y el profundo desarrollo de una identidad única, debes desechar relaciones en las que no eres aceptado por quien realmente eres sino por el ideal que tienen otros de ti que muchas veces no es mas que la proyección de sus propios vacíos y que buscan condicionarte para que encajes en sus estereotipos, que a su vez les devuelva tu aprobación.

De allí que, en medio de dinámicas tan superficiales, aún más acentuadas por las redes sociales hoy en día, por las fotos maquilladas, o las apariencias y fachadas, es tan importante a volver a encontrarse consigo mismo.

Los filtros como el Photoshop o el Instagram sirven hoy como máscara para tapar el sufrimiento.

La autoestima deteriorada es una de las principales causales de trastornos de ansiedad, depresión, duelos complicados, trastornos alimenticios, adicciones y conductas autodestructivas.

La autoestima hoy mejor denominada como autocompasión y entendida como la capacidad de reconocerse como ser valioso, de ser consciente de los sentimientos, deseos, necesidades, sueños, potencialidades, valores e ideales, es clave para alcanzar una salud mental óptima que permita que te sientas merecedor (a) de solo cosas buenas. Merecedor(a) de amor, de éxito, de buen trato, de aceptación, de éxito, de autorrealización, de satisfacción y de plena paz interior porque eres consciente de que tienes un valor único que ningún otro ser puede igualar, ya que no hay nadie, nadie en este mundo igual que tú.

 La autocompasión como vehículo para aumentar el amor propio permite que una persona a pesar de sus errores, desaciertos, fracasos o malas decisiones se pueda perdonar a sí misma lo que no significa más que darse nuevas oportunidades en un proceso de evolución personal en el que reconocemos que somos seres imperfectos, pero que siempre tenemos la capacidad de levantarnos cada día con la actitud ganadora de haber aprendido de los errores de ayer y con la firme determinación de tomar nuevas decisiones bajo la premisa de que lo que te define no es tu pasado, sino quien decides ser cada nuevo día.

Cada día es posible renacer, reinventarse y evolucionar.

Solo muere en desgracia y ha vivido esta vida en vano, quien es incapaz de transformar su vida antes de que la inesperada muerte toque a la puerta.

La autoestima se estructura desde la infancia a partir de las primeras relaciones con nuestros padres o cuidadores quienes, a partir de su presencia o ausencia, aceptación o rechazo, crítica o aprobación, y de su valoración positiva o negativa, cimentarán las primeras bases del amor propio, ya que a partir de ellos en el individuo se internalizarán sentimientos de valía o minusvalía, merecimiento o poco merecimiento, esperanza o desesperanza, fortaleza interna o percepción de debilidad y vulnerabilidad.  

La deprivación afectiva o el abandono en la infancia pueden lesionar profundamente la estructura de la personalidad, haciéndola muy volátil y más propensa a enfermedades mentales, conductas impulsivas, sentimientos de vacío, ansiedad crónica, dependencia emocional entre otros. De allí que la crianza es determinante en la estructuración de un ser humano estable, resiliente y con una autovaloración positiva.

La buena noticia es que más allá de lo que haya sucedido en la infancia, siempre podemos reparentalizarnos (reparneting). Este concepto teórico hace referencia a que el adulto maduro asume una posición empoderada de sí mismo en la cual empezará a satisfacer las necesidades no satisfechas de su niño interior herido. Esto a partir del reconocimiento de las necesidades personales y de una aproximación gradual a estar consigo mismo (date yourself) lo que le permitirá desde la meditación consciente, empezar a otorgarse valor profundo a partir del reconocimiento de sus necesidades, sueños, potencialidades .

El individuo que se reparentaliza  empezara  a dedicarse a si mismo(a) el tiempo, el esfuerzo los recursos y la energía que antes le dedicaba el que padecía  baja autoestima, a satisfacer a otros, a refugiarse en impulsos o conductas que generaban placer superficial o a distraerse con estímulos superficiales(para no enfrentar sus vacíos) como lo son las redes sociales, las compras, las adiciones o en ver series en donde si hay finales felices en vez de ocuparse de hacer de su vida un final feliz . Todo para no pensar, para no sentir, para evadirse, en últimas, para no sufrir.

Es posible reconstruir la autoestima herida y la psicoterapia profunda permite que volvamos al valor y el amor propio.

Empieza por hacer una lista de tus necesidades, capacidades, sueños, y por empezar pequeños pasos para satisfacerlos. ¡Seguro que al leerlos te darás cuenta de que estás en deuda contigo mismo(a) y de que en tus manos está el cambiar el curso de tu vida, porque mereces realmente, ser feliz!

 

 

GERMAN ESTRADA MARIÑO

PSICOLOGO CLINICO

PERITO FORENSE

PSICOTERAPEUTA VIRTUAL ONLINE BILINGÜE.

Universidad nacional de Colombia

Líder campaña prevención suicidio juvenil

Wp: 316 4502080

[email protected]

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