• VIERNES,  24 MAYO DE 2019

La Guaca  |  23 abril de 2019  |  07:43 AM

El embeleco del puerto de Tribugá

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El Quindío es uno de los departamentos del Eje Cafetero que no le ha parado muchas bolas al proyecto del puerto de Tribugá. A pesar de la integración de los departamentos en la RAP Eje Cafetero, el gobierno del Quindío no ha participado de las reuniones orientadas a reactivar el proyecto Tribugá. Y tiene razón el gobernador, como lo advierte el periodista y escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal en su última columna de la semana pasada en su reconocido Jodiario. Dice Gardeazábal: “Hace unos días dije aquí que los manizalitas estaban felices porque el presidente de la república, quizás sin medir las consecuencias, les había prometido revivir el aeropuerto de Palestina, mal llamado Aeropuerto del Café y que para garantizar su promesa les giraría del Tesoro Nacional 445 mil millones de pesos antes de terminar su mandato. Con los 350 mil que ya dizque han invertido ( yo diría más bien que han enterrado) en la pista de terraplenes y los otros miles de millones se saciaría la locura manizalita de tener un aeropuerto que prestaría igual servicio que el que presta La Nubia hoy. Palestina no ha sido suficiente en su loca ambición. Ahora han revivido la otra idea (que también se origina en el Dr Robledo Isaza)de construir el puerto de Tribugá en las costas chocoanas. Para ellos no hay lógica presupuestaria ni mucho menos visión inmediata de lo que está pasando. Hacer un puerto en Tribugá no solo haría un daño irremediable al medio ambiente universal sino que no serviría para sacar ni entrar mercancías en por lo menos 100 años. Con los tres puertos que hay en Buenaventura, y que a duras penas se reparten para subsistir, sobraría para lo que tenemos de país. Si a eso le agregamos el tráfico que generan Cartagena y Barranquilla y el que sin duda alguna volcará desde Antioquia el puerto de Urabá que ha comenzado a construirse a la par de una carretera ajustada a la realidad, incluido el túnel del Toyo,e s un absurdo pensar en que a Tribugá, donde todavía no ha llegado la carretera, se pueda desviar la carga inexistente en este país que ni se ha industrializado ni ha querido ( o no puede) ser una potencia agrícola exportadora. Insistir con Tribugá o con el Aeropuerto del Café son caprichos manizalitas demasiado costosos pero, sobre todo, alejados de un balance racional del país que somos o podemos ser.

Ni Camu ni Zapata

El comienzo de la semana de Pascua arrancó con el desistimiento de dos precandidatos a la alcaldía de Armenia. César Augusto Mejía Urrea anunciará esta semana que no va a ser candidato a la alcaldía de Armenia, como se había mencionado a comienzos de este año. Se espera que el empresario explique sus razones para no atender el llamado que le han hecho políticos tan importantes como el propio expresidente Andrés Pastrana Arango y los gremios económicos de la ciudad. También desistió de su aspiración el empresario Sebastián Zapata, quien habría dicho que sus actividades no compaginan, por ahora, con la actividad política.

Acercamiento 

Los aspirantes a la gobernación del Quindío, que recogen firmas que avalen sus candidaturas, Javier Ramírez Mejía y Álvaro Arias Velásquez, se están haciendo guiños. Los dos personajes se encontraron en un sepelio, se saludaron con amabilidad y quedaron de sentarse a conversar sobre la región y sus aspiraciones. En muchos círculos políticos de la región se habla de la posibilidad de unir estas dos candidaturas, una para gobernación y otra para alcaldía de Armenia. Ramírez no podría ser candidato a la alcaldía de Armenia porque ni nació ni vive en esta ciudad. Queda la opción de Arias, quien nació en Circasia, pero vive hace muchos años en Armenia. De todas formas, se trata apenas de un primer acercamiento, cuyos resultados son inciertos.


 

 

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