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La Guaca  |  23 noviembre de 2021  |  12:00 AM

La historia del Cruce de la montaña del Quindío

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La historia del Cruce de la montaña del Quindío

Nos dice el historiador Álvaro Hernando Camargo que hace doscientos veinte años el camino del Quindío fue escenario de un memorable acontecimiento histórico. El 4 de octubre de 1801 los científicos alemanes Alexander Von Humboldt y Bonpland hicieron tránsito por el paso del Quindío rumbo a Popayán. Doscientos veinte años después es noticia la entrega del total de obras del cruce de la Cordillera del Quindío. El colectivo absorto y fascinado por los adelantos tecnológicos en la terminación exitosa de la mega obra, tal vez, no conocen la travesía histórica del mítico paso del Quindío. Con motivo de la apertura total de las obras es oportuno referir algunas relaciones del histórico paso.

En 1801 Humboldt decía que más adverso eran los preparativos que el viaje. Los viajeros de la época tornaban los aspectos sencillos en algo asombroso y monstruoso, describían el paso del Quindío como excesivamente largo y peligroso, entelequias que resaltaban en interminables consejos como ser cargados por silleros y cargueros, montar en las mulas, llevar carpa para acampar, cargar hojas de bijao para el rancho, porque la carpa mojada pesaba demasiado, etc.

La travesía constituía una ceremonia, arrieros empacaban y re-empacaban las petacas (maletas de viaje) para verificar que las 2 que se cargaban sobre el lomo de las acémilas poseyeran igual peso.

Humboldt consideraba todos estos aspectos como una situación ceremoniosa e inoficiosa, y refería que se aprendía más fácilmente a bailar, hablar groseramente, que pasar el Quindío. Circunstancias baladíes para Humboldt acostumbrado a caminar en un día de 6-9 leguas a pie, vadeando ríos y permanecer meses en las selvas, por lo que pensó que el viaje no tenía nada de sorprendente como se lo indicaban.

 

Los puntos del paso de la Cordillera Central

En su paso por las laderas oriental y occidental de la cordillera de los Andes del Quindío, registra Humboldt las rancherías, tambos y/o puntos, tales como: La Palmilla, Buenavista, Moral, quebradas Azufral y Aguas Calientes, Toche, gallegos, Boquía y Portachuelo.

Detalla el camino como una galería cónica y profunda, donde el equipaje rozaba con las paredes en las angostas y serpenteantes vueltas, con sus laderas cubiertas de musgo que servían para aferrarse cuando había peligro de caer. Tambaleando y serpenteando por oscuros camellones, apoyándose en los barrancos, colocando los pies en los copas formadas por el paso de los bueyes y mulas, que describe de un pie de ancho y siempre 12-14 pies de profundidad, llenos de lodo negro y cuando el pie no daba con el dique que permanecía inundados por las constantes lluvia, se confundía un hueco con el otro y si fallaba al colocar el pie, se llenaba el calzado con agua, y algo más grave, el peligro de quebrarse el pie al caer a estas fosas.

 

Reseña el intenso tránsito por el camino del Quindío

A pesar a las afirmaciones de viajeros relacionadas con el exiguo transito del camino, Humboldt describe que a cada momento se encontró con mulas, bueyes, silleros, comerciantes de Popayán, Buga, e incluso de Pasto, que viajaban a Honda, Mompós y Santa Fe, a comprar ropa (así llamaban a toda clase de telas para la confección de vestidos). Para este transporte, muchas veces se necesitaban hasta sesenta cargueros, también cuenta el trasporte del tabaco y sal a la provincia de Popayán.

Hoy con bombos y platillos y más placas conmemorativas se celebra la terminación de un proyecto que se ha perpetuado en la historia del territorio por más de trescientos cincuenta años y que habrá que cuestionar su beneficio concreto para el Quindío.

¿El Quindío Seguirá siendo un punto más del hoy evolucionado camino? ¿Cuáles son sus beneficios? ¿Seguiremos siendo un tambo más en el camino?

 

La Cantata del Quindío

Otro tema de esta semana: La Cantata del Quindío. Sobre ella, dice el exgobernador e historiador Jaime Lopera Gutiérrez: “Darle música a Luis Vidales es lo mismo que nos ha dado el poeta nuestro con sus versos: el mundo maravilloso de la cultura, que impregna el alma de los impuros y doblega la desconfianza de los fugaces. La Cantata del Quindío, fruto del esfuerzo del Centro de Documentación e Investigación del Quindío --o mejor dicho, fruto del dúo magnífico de Marta & Álvaro que es lo mismo--, nos entrega hoy (lunes 22 de noviembre) en Calarcá esta obra musical que no solo evoca al poeta sino también a la tierra donde se inspiraron sus estrofas y sus rimas. El sonido de la música del Quinteto lírico Darienzo, de Medellín, es el marco apropiado al esfuerzo del maestro Escobar por resaltar las virtudes de esta tierra y ofrecerle a la comunidad nacional e internacional una obra que no tiene nada que envidiar a Lin Manuel Miranda, ese compositor y productor norteamericano que con In the Heights y con Hamilton hizo nacer de la cultura pop un estallido de símbolos y alegorías que solo ahora los quindianos podremos apreciar en virtud de la perseverancia de nuestros dos gestores que añaden cada día más brillo a lo que la cultura quindiana puede ofrecer. Saludos a la Cantata y que vengan muchas reproducciones de esta obra que nos pone en la órbita de los musicales de Broadway con el tono verde de nuestra comarca y los inspiradores populares de su música”.

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