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Economía  |  16 enero de 2019  |  12:00 AM |  Escrito por: Rubiela Tapazco Arenas

Producir café significa vivir en la pobreza

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Iván Rengifo trabajando con los productores en el almacén de café. Crédito: Caravela Coffee

El siguiente es un estudio realizado por un importador norteamericano de café, Caravela Coffee, que fue publicado por la revista digital Perfect Daily Grind, medio especializada en café. El Quindiano lo reproduce tal cual como lo publicó Perfect Daily Grind, respetando su autoría, y por considerarlo de gran interés para los caficultores del Quindío.

“A principios del año pasado, el precio del café cayó al valor más bajo en 12 años. Debido a esto, la sostenibilidad económica del café se ha puesto más en duda que nunca. Nos estamos haciendo estas preguntas: ¿El cultivo del café es rentable? ¿Cuánto debería ganar un productor? ¿Qué diferencia a una finca rentable de una no rentable?

El importador estadounidense Caravela Coffee publicó hace dos años un informe acerca de los costos de producción en seis países de América Latina, en los cuales tiene sus operaciones. A continuación, la empresa realizó recientemente un cálculo sobre la rentabilidad teórica de un productor en estos países e hizo una comparación entre esta y la línea internacional de pobreza establecida por el Banco Mundial.

Alejandro Cadena, director general de Caravela Coffee, presentó sus hallazgos durante el evento Sustainability in Coffee en Portugal. Me puse en contacto con él para discutir sobre el tema.


Por qué la rentabilidad de las fincas debería importarnos

Los precios bajos no son un asunto nuevo: durante años, los productores han abandonado el café, describiéndolo como no rentable e insostenible. Pero en agosto, el precio internacional del café (Precio C) cayó a menos de 1 USD por libra. El mes siguiente, alcanzó el nivel más bajo en 12 años.

Pero según World Coffee Research, a pesar de los precios bajos, se prevé que la demanda por el café aumentará constantemente. Si las cosas continúan como están ahora y se tiene en cuenta el impacto del cambio climático, podemos esperar un déficit en la producción de entre 60 y 122 millones de sacos para el año 2050.

¿Habrá suficiente café para satisfacer nuestra creciente demanda? Queda clara una cosa: si queremos que la industria cafetera prospere, debemos mejorar la rentabilidad de las fincas.

El productor Mario Gutiérrez da la vuelta al café lavado para asegurar un secado uniforme, mejorando así la uniformidad en el sabor y la calidad. Crédito: Caravela Coffee

Calculando la rentabilidad de las fincas

Para el estudio, Caravela Coffee analizó la rentabilidad de la producción de café en seis países de Latinoamérica: Ecuador, Colombia, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Perú.

Esto tiene obvias limitaciones: la rentabilidad de la producción será diferente entre continentes y países. Cultivar café en Indonesia no es igual que cultivar café en Perú. Del mismo modo, cultivar café en México no es como cultivar café en Colombia. La rentabilidad también varía de región a región y de finca a finca, dentro del mismo país.

Sin embargo, este estudio nos brinda una idea de la rentabilidad hipotética de una finca de café promedio en seis países de Latinoamérica. Y si el café no es rentable para una finca promedio en una de las regiones productoras de café más ricas, entonces tenemos un problema.

Productores analizando sus costos de producción para 2018 en San Ignacio, Cajamarca, Perú. Crédito: Caravela Coffee


Gran parte de los productores no gana lo suficiente para vivir

Como parte del estudio, Caravela Coffee tuvo que hacer algunas suposiciones:

1. El costo de producción del café era de USD 1.20/lb. Según el estudio anterior, este era el costo de producción promedio de los últimos ocho años.

Sin embargo, Alejandro me dijo que, cada año, el café puede verse afectado por factores como la inflación. Por ejemplo, en 2017, el costo oscilaba entre USD 1.40/lb y USD 1.80/lb. Por esta razón, el equipo decidió tener en cuenta el precio promedio de ocho años en lugar de los datos más recientes. Entonces, debemos recordar que la producción tiene un costo mayor en unos años que en otros.

2. Para cada año, se tomó en cuenta el promedio diario del Precio C. Esto significa que los datos no fueron distorsionados por las fluctuaciones diarias.

Fluctuaciones del Precio C entre los años 2010 y 2018. Crédito: Caravela Coffee

De acuerdo con estas suposiciones, Caravela Coffee puso a prueba tres escenarios diferentes, con tamaños de finca y niveles de productividad distintos.

  1. Una finca de 1 hectárea, que produce 5 sacos/ha cada año.

  2. Una finca de 3 hectáreas, que produce 5 sacos/ha cada año.

  3. Una finca de 3 hectáreas, que produce 15 sacos/ha cada año.

Anteriormente, Caravela Coffee encontró que “una familia necesita tres hectáreas para sobrevivir”. Sin embargo, establecer tres categorías da lugar a una discusión acerca de la relación entre productividad, tamaño y rentabilidad. Existe un debate que cuestiona el hecho de que una mayor productividad es la clave para la rentabilidad de las fincas. Si bien, este tipo de escenarios no nos brinda una respuesta definitiva, nos da una perspectiva útil sobre el tamaño mínimo de la finca y el nivel de productividad requeridos para que una familia salga del estado de pobreza.

A partir de este punto, Caravela Coffee hizo una comparación entre las ganancias hipotéticas y la línea internacional de pobreza del Banco Mundial.

Un productor junto a su café. Crédito: Caravela Coffee

¿Cuáles son las ganancias de una finca?

Los resultados son variables, debido a la fluctuación del Precio C. En promedio, el margen de ganancia durante los últimos ocho años ha sido del 24%. Sin embargo, este se redujo drásticamente en 2012, recuperándose brevemente en 2013, y disminuyendo de nuevo durante ese mismo año. Los niveles de ganancia se han reducido desde 2014, e incluso en algunos casos, alcanzaron valores negativos a principios de 2018.

Rentabilidad de una finca de una hectárea, que produce cinco sacos de café. Crédito: Caravela Coffee

Pero, ¿qué significa realmente un margen de ganancia del 24%?

Caso 1: Finca de una hectárea, 5 sacos por hectárea

Un productor con una finca de una hectárea, la cual produce cinco sacos por año, habría recibido en promedio ganancias equivalentes a USD 21, de sus ingresos totales de USD 86 durante los últimos ocho años. Anualmente, esta cifra alcanzaría un total de hasta USD 247.

Promedio mensual y anual de las ganancias que recibe un productor con una finca de una hectárea, que produce 5 sacos por año. Crédito: Caravela Coffee

Caso 2: Finca de 3 hectáreas, 5 sacos por hectárea

En nuestro segundo caso, simplemente ampliamos la primera finca de una a tres hectáreas, para una cosecha total anual de 15 sacos. Entonces, un productor recibiría ganancias mensuales equivalentes a USD 62, o USD 742 anuales.

Promedio mensual y anual de las ganancias que recibe un productor con una finca de tres hectáreas, que produce 15 sacos por año. Crédito: Caravela Coffee

Caso 3: Finca de 3 hectáreas, 15 sacos por hectárea

Una finca de este tamaño y con este nivel de productividad, cosecharía 45 sacos al año. Esto equivale a ganancias anuales de USD 2227 o USD 185 mensuales.

Promedio mensual y anual de las ganancias que recibe un productor con una finca de tres hectáreas, que produce 45 sacos por año. Crédito: Caravela Coffee

¿Producir café significa vivir en condiciones de pobreza extrema?

Posteriormente, Caravela Coffee consultó la línea de pobreza internacional establecida por el Banco Mundial, la cual actualmente es de USD 1.90 al día por persona. Esto significa que, a quien vive con un ingreso diario inferior a este valor, se le considera en condiciones de “pobreza extrema”.

Esta línea de pobreza extrema no tiene en cuenta la variación en los costos de vida alrededor del mundo, sino que está basada en el poder adquisitivo en el año 2015 en 15 países que, en 2005 eran los países más pobres del mundo. Sin embargo, esta línea representa un punto de comparación significativo. Puede ayudarnos a agregar un aspecto numérico a nuestras discusiones sobre la sostenibilidad económica.

Caravela Coffee multiplicó los USD 1.90 por treinta para calcular que los productores necesitarían una ganancia mensual de USD 57 por cada integrante de sus familias para no vivir en condiciones de “pobreza extrema”.

Debido a la dificultad para calcular el número de integrantes de cada familia, Caravela Coffee decidió enfocarse en si una finca producía ganancias suficientes para que un productor no viva en la pobreza. Cabe recordar que sería necesario duplicar, triplicar, cuadruplicar o incluso multiplicar aún más estas cifras, en el caso de familias más numerosas sin otra fuente de ingresos.

Entonces, para comprender este escenario, ¿los productores de café viven en condiciones de pobreza extrema? Respuesta: depende del tamaño y de la productividad de la finca.

Promedio de las ganancias mensuales de diferentes fincas hipotéticas, en comparación con la línea internacional de pobreza del Banco Mundial. Crédito: Caravela Coffee

Los productores con una finca de una hectárea y una productividad equivalente a cinco sacos por hectárea, que venden su café al precio internacional de mercado, vivirían significativamente por debajo de la línea internacional de pobreza del Banco Mundial. Al recibir USD 21 mensuales, necesitarían aumentar este valor a más del doble para escapar de la pobreza extrema.

Alejandro me dijo que, “si tienes una finca de una hectárea, y solo cinco sacos por hectárea, el precio que necesitas [recibir] por hectárea sería extremadamente alto” para poder ganar lo mismo que un caficultor que produce 45 sacos en tres hectáreas. De hecho, el productor del primer caso tendría que vender su café a USD 14/lb.

Por otro lado, un productor con una finca de tres hectáreas y el mismo nivel de productividad de cinco sacos por hectárea tendría que vender su café a “solo” USD 4.70/lb para ganar lo mismo que un caficultor con tres hectáreas y una productividad anual de 15 sacos. Desafortunadamente, este valor es mucho más alto que el Precio C, y que el precio que pagan muchos tostadores y compradores de café de especialidad.

Sin embargo, si un productor con tres hectáreas aumentara su productividad a 15 sacos por hectárea, ganaría un equivalente a 3.21 veces el valor establecido para la línea de pobreza. Tendría que vender su café a USD 1.57/lb para escapar de la “pobreza extrema”.

Un productor inspeccionando café lavado seco en Cariamanga, Ecuador. Crédito:  Caravela Coffee

¿Qué pasaría si el café se vendiera a precios más altos?

Finalmente, supongamos que el productor no vende café al Precio C. Digamos que se firman contratos a USD 1/lb por encima del precio internacional de mercado: USD 2.40/lb.

Alejandro me dijo que cuando se puede garantizar un precio sostenible, la magnitud y la productividad tienen un gran impacto.

A un precio de USD 2.40/lb, el pequeño productor con una sola hectárea puede vivir por encima de la línea internacional de pobreza del Banco Mundial (por supuesto, suponiendo que no debe mantener a otros miembros de su familia que no tienen sus propias fuentes de ingresos).

Y si el productor tiene tres hectáreas y una buena productividad, puede empezar un negocio realmente rentable, que no solamente le permite vivir por encima de la línea de pobreza, sino también invertir en su negocio, mantener a su familia y más.

Promedio mensual de las ganancias de diferentes fincas hipotéticas, en comparación con la línea internacional de pobreza del Banco Mundial. Crédito: Caravela Coffee

Alejandro me dijo que esto muestra el “efecto de la magnitud y como ésta puede marcar la diferencia, y es en esto que debemos enfocarnos…”

“Es un camino [que debemos recorrer]… queremos que los productores entiendan que este camino empieza con ser tan productivo como sea posible; luego, trabajar en la calidad de manera que se pueda recibir un precio más alto; y, si se alcanza tanto la productividad como el precio más alto, se inicia un camino de crecimiento real y sostenibilidad real”.

Brayan Morales y Pedro Nel Betancourt inspeccionan cafetos en Huila, Colombia. Crédito: Caravela Coffee

¿Qué significa esto para la industria cafetera?

A partir de los hallazgos de Caravela Coffee, le pregunté a Alejandro qué podemos hacer como industria. Estas son sus recomendaciones:

Si eres tostador/comprador:

  • Asegúrate de recompensar económicamente a los productores por su calidad, lealtad, inversión en capacitación y constantes esfuerzos para mejorar.

  • Comprométete a establecer relaciones sostenibles y duraderas con los productores, en lugar de elegir minuciosamente los cafés de tendencia durante un año determinado.

  • Comunícate con los productores para discutir los aspectos que realmente importan: incluso las cosas más simples, como la poda de la planta, pueden aumentar la productividad.

  • Comparte con tus clientes más información acerca de tus cafés y la sostenibilidad económica de los mismos.

Miguel Sánchez en su finca cafetalera: Crédito: Caravela Coffee

Si eres productor:

  • Aprende cómo mejorar tu productividad. ¿Qué tipo de fertilizantes necesitas y qué cantidad deberías utilizar? Realiza un análisis del suelo para conocer mejor los recursos con los que trabajas.

  • Renueva constantemente. El estudio Anterior de Caravela Coffee reveló que, en promedio, la renovación equivale al 5% de los gastos totales de una finca. Sin embargo, genera un alto rendimiento de la inversión.

  • Concéntrate en la calidad, para así vender tu café a precios más altos.

Si eres consumidor

  • Exige transparencia y trazabilidad. Pregunta a dónde va tu dinero. ¿Los productores realmente reciben el premio que pagas o alguien más en la cadena de suministro está obteniendo estas ganancias?

  • Debes estar dispuesto a pagar más por el café. Al final, los consumidores tienen el poder de decidir su costo. Incluso 10 centavos adicionales por cada taza podrían contribuir en gran medida a crear una industria cafetera más sostenible.

Lo más importante es que debemos empezar a considerar la rentabilidad de las fincas como un problema que se debe resolver. Y la clave para hacerlo es crear parámetros, entender el precio del café y dar un número en respuesta a cuánto debería ganar un caficultor.

Porque no podemos ser indiferentes y actuar como si el problema de la rentabilidad de las fincas fuera no tuviera solución, o considerarlo un asunto abstracto. La situación es demasiado real para esto. No, es hora de buscar soluciones concretas y ponerse objetivos alcanzables

 

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