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Editorial  |  15 mayo de 2020  |  08:00 AM

Alcalde, aleje el ‘fantasma’ de la corrupción

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Historias populares de fantasmas en los pasillos, oficinas y parqueadero del Centro Administrativo Municipal, CAM, de Armenia, se han contado en los últimos años. Relatos de apariciones, ruidos y sombras, que se pasean sigilosas por el edificio de la administración local, han alimentado el imaginario, pero quizás esos hechos paranormales no son los que más atemorizan a los armenios.

Las últimas semanas han estado agitadas en el Quindío, especialmente en Calarcá y su capital, donde las administraciones públicas y sus cabezas se han visto involucradas en investigaciones por los entes de control, debido a supuestas irregularidades en la contratación para atender la emergencia por el Covid 19.

Es este un fenómeno que ‘aparece’ reiterativamente en nuestra cotidianidad y que parece se ha arraigado en un sector de la clase dirigente, que se ve maculada por equivocadas acciones que repudia la ciudadanía, y que vanen detrimento de las arcas públicas.

Y es ese ‘fantasma’, al que los armenios le temen. La corrupción parece haberse apoderado de nuestras instituciones y sus funcionarios, y a pesar de discursos demagógicos en campaña y en ejercicio de los cargos, que se centran en mandatos transparentes y en luchas frontales contra los corruptos, lo cierto es que episodios como los conocidos en la contratación para la emergencia, que apenas está en investigación, lesionan la gobernabilidad e institucionalidad, principalmente en la ‘Ciudad Milagro’,que ha sido víctima de vergonzosos hechos.

Presenciar que en solo cuatro meses de los nuevos mandatos, ya hayan sido relevados dos altos funcionarios de la alcaldía, uno de ellos muy cercano al mandatario José Manuel Ríos, su amigo y socio Jorge Barrera, inevitablemente remueve los recuerdos entre la ciudadanía, que aún tiene presente que varios de sus alcaldes del pasado están tras las rejas y uno prófugo de la justicia.

La gente no olvida que el filósofo y docente Carlos Mario Álvarez, elegido para el periodo 2016-2019, está en la cárcel y sobrellevando un proceso por los delitos de lavado de activos, peculado por apropiación, concierto para delinquir e interés indebido en la celebración de contratos, dentro del agitado proceso de valorización. Tampoco ignora que la ingeniera Luz Piedad Valencia Franco, quien estuvo en la alcaldía entre 2012 y 2015, purga ya una condena de más de seis años, luego de pactar acuerdo con la Fiscalía por los delitos de interés indebido en la celebración de contratos, peculado por apropiación, falsedad ideológica agravada en documento público, concierto para delinquir y celebración de contratos sin cumplimiento de los requisitos legales, también dentro de la valorización en Armenia.

No desconocen los ciudadanos, que la señora Valencia Franco actuó junto con su ahora exesposo Francisco Valencia, y que fue la promotora de la candidatura de Álvarez Morales.

Igual, los habitantes de la capital quindiana no omiten, aunque la bacterióloga Ana María Arango esté alejada de toda exposición pública, que la entonces alcaldesa no terminó su mandato 2008-2011, porque en marzo de 2011 fue destituida e inhabilitada por la Procuraduría. El ente de control “logró comprobar la responsabilidad de la alcaldesa de Armenia, en la alteración de unas actas de las Empresas Públicas de Armenia, EPA, que comprometieron recursos del Sistema General de Participaciones”.

Los residentes de la capital no han cesado en su indignación por los actos protagonizados por el abogado David Barros Vélez, quien hasta hace unos meses se paseaba por la plaza Bolívar, el parque Fundadores y el norte, disfrutando de su libertad condicional, y recibía ‘palmaditas en el hombro’ de mucha ‘gente de bien’ de la ciudad, que quizás quería desconocer que él había sido el protagonista, no de uno, sino de varios de los escándalos de corrupción más reprochables de la región y el país.

Y es que Barros Vélez, primero, fue condenado a 18 años de prisión por los delitos de peculado por apropiación, contrato sin cumplimiento de requisitos legales y falsedad ideológica en documento público, tras la firma de un contrato para dotar de cámaras de seguridad a la ciudad, y segundo, fue condenado en octubre pasado a 20 años y 3 meses de prisiónpor lavado de activos y enriquecimiento ilícito, en hechos ocurridos cuando fue mandatario entre 2005 y 2007. Lo peor: se encuentra prófugo de la justicia.

Así, los últimos cuatro alcaldes han protagonizado grandes y graves hechos de corrupción en sus administraciones, losque han incrustado en el CAM un indeseable ‘fantasma’ que ronda por sus pisos. No con ello se quiere insinuar o decir que el actual mandatario Ríos esté inmerso en estas lamentables acciones, no obstante la apertura de investigación por la contratación para la emergencia del Covid 19, sí prende las alarmas en la ciudad, que ya bastante ha padecido por estos eventos repudiables de sus antecesores, lo cual hundió en incertidumbre, ingobernabilidad y atraso a la capital quindiana.

La ciudadanía no ha borrado los casos de corrupción que han protagonizado en años anteriores algunos concejales y diputados, que alimentan aún más la zozobra y el temor, por volver a vivir tan infortunados momentos.

Señor alcalde, no hay que minimizar lo del pasado y lo que pasó en estos primeros meses por la crisis de la pandemia. Han sido relevados dos de sus funcionarios, que apenas llevaban cuatro meses, y eso lastima sus bases. Se invoca el derecho al debido proceso y la presunción de inocencia para ellos, pero no podemos obviar que la incredulidad hace carrera, y los habitantes exigen honestidad y transparencia.

Es su obligación, alcalde, de devolverle a los armenios la tranquilidad y confianza en las instituciones, con un actuar diáfano, ecuánime y decente, para despejar cualquier mácula que manche los procesos, no solo de contratación, sino administrativos y gerenciales de su gobierno. Cansados estamos de presenciar estos sucesos y de ser señalados de ser una ciudad corrupta.

Es necesario que lidere un equipo que siga iguales directrices a ‘raja tabla’ y que se pase la hoja de los discursos repetitivos sobre lucha frontal contra la corrupción y se demuestre con acciones rectas que quedaron en el pasado las administraciones erradas y deshonestas.

Son los medios de comunicación, las veedurías ciudadanas y los entes de control, actores para estar vigilantes y contribuir a que los actos transparentes gobiernen las acciones de sus mandatarios. Y por último, se tienen que eliminar las sombras y los ruidos. Hay que ‘exorcizar’ de ‘fantasmas’ los despachos locales, no los de aquellas historias populares que relatan visiones de seres peludos, niños o conductores etéreos, sino los de la corrupción. Esos, los de la corruptela, sí que le han dado sustos más aterradores, a varios de los que se han sentado en la silla que usted ahora ocupa.

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