• VIERNES,  10 JULIO DE 2020

Editorial  |  20 mayo de 2020  |  08:00 PM

APLAUSOS HIPÓCRITAS

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Pide el personal de la salud, médicos y enfermeras, entre otros, en una de las publicidades a través de la televisión nacional, que no se les discrimine, que no requieren de aplausos sino de comprensión, de respeto, de valoración del trabajo que realizan como es el de salvar vidas, de luchar contra el coronavirus, de arrebatarle a la muerte hombres, mujeres y niños contagiados por la pandemia del siglo XXI.

Hace pocos días EL QUINDIANO denunció que a los prestadores de salud de los hospitales de Calarcá y de Salento les debían dos meses de salarios, deuda que al parecer ya fue cancelada. No obstante esta es una constante en los centros asistencias tanto de Armenia como del departamento y del país en general. Hay hospitales en Colombia que deben 4, 5 y hasta 6 meses de sueldo a los prestadores de salud. A veces no entendemos cómo hacen para seguir trabajando no solo por las necesidades de alimento, pagos de servicios y arriendo, sino ante semejante humillación, porque no se podría considerar de otra manera esta práctica en contra de los llamados “héroes” de la vida. Solo da para pensar que son héroes no porque salvan vidas, sino porque sobreviven meses sin salarios y como “carne de cañón” en los hospitales públicos del país.

Tienen razón cuando protestan y casi que exigen que no los aplaudan, que nos los discriminen, que les paguen para poder sobrevivir, para cumplir su labor con dignidad.

Esta llamada democracia disfrazada de Colombia aceita su maquinaria no solo con prácticas maquiavélicas, lo hace también con palabras que el común del pueblo adopta al igual que los falsos nacionalismos. El concepto de “héroes” según la Real Academia Española de la Lengua es “Persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble”, ahí es donde cabe, donde la utilizan y no solo con los médicos y enfermeras también con los soldados rasos a quienes repito ponen de carne de cañón y los califican como tales después de muertos porque en vida los sometieron a la pandemia del hambre ante el no pago de sus salarios. Otra definición de héroes de la RAE: “Persona a la que alguien convierte en objeto de su especial admiración”, de especial admiración para todo un pueblo que es lo que nos hacen creer cuando en realidad la utiliza el gobierno para esconder su cinismo e impotencia.

Hacemos esta reflexión porque nos aterra que en una emergencia como la que estamos viviendo por cuenta del coronavirus desde hace ya más de tres meses no se haya tenido en cuenta en subsanar las deudas del sector salud, creemos que hubiera sido más que lo primordial, lo lógico para enfrentar con más fuerza la pandemia.

El sometimiento que padece el sector de la salud, es otra de las muestras palpables del capitalismo rampante que, como siempre, se aprovecha de la necesidad de empleo de la clase sometida que tiene que padecer las humillaciones de los dueños del poder que ante el peligro y las emergencias se esconden, se encuevan porque para enfrentarlas están los “héroes”.

Aterra mucho más la “concha” con la que el gobierno desde hace más de un año le da solución al problema del desfinanciamiento de la salud que se presenta en todo el territorio nacional. En el presente año y con motivo de la pandemia, los billones han rodado por todo el país, se dan soluciones a diestra y siniestra pero en el papel, en los medios de comunicación, es decir en la “gran prensa” porque las necesidades y el abandono reinan en muchos de los hospitales y centros médicos.

“Más de $6 billones serán asignados al sector para enfrentar la pandemia del coronavirus” fue uno de los titulares más destacados de la prensa. “Teniendo en cuenta la urgencia que representa para el país que el sistema de salud colombiano disponga de los recursos necesarios para hacerle frente a la expansión del coronavirus, el Gobierno Nacional anunció el giro de más de $6 billones al sector, con el fin de poder atender la contingencia”, esta fue una de las noticias más sonadas en el comienzo de la pandemia, que además decía: “Según el presidente de la República, Iván Duque, en los próximos días serán adelantados “todos los giros de deudas que venían de años atrás, en lo que llamamos el Esquema de Punto Final”.

Ese acuerdo de Punto Final fue puesto en marcha a mediados de 2019, con el objetivo de pagar de manera definitiva las deudas en los dos regímenes de la seguridad social: contributivo y subsidiado.

“El jefe de Estado dijo que con las nuevas medidas lo que se pretende es darle liquidez al sistema de salud para que pueda contar con los recursos necesarios y sortear así las dificultades que se están presentando ante la llegada del COVID-19”. Esta promesa en peor que la pandemia de Coronavirus, el llamado Punto Final, no son más que una gran cantidad de puntos suspensivos.

Es de anotar que a las fecha, más de 760 servidores de la salud en Colombia han resultado contagiados con el virus Covid-19, diez de ellos han perdido la batalla contra la pandemia, han muerto. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos, de acuerdo con el reporte de hospitales y centros médicos, que el abandono en que el Estado ha mentido al sector es responsable que el 90 por ciento de los servidores de la salud contagiados haya contraído el virus por carecer de los medios de bioseguridad requeridos.

En el Quindío la bomba de los dineros asignados para la salud explotó en la Navidad de 2019. El mismo 24 de diciembre se dio a conocer que el Ministerio de Salud había asignado al departamento $1.052 millones de pesos donde el hospital San Juan de Dios sería uno de los mayores beneficiados. La noticia era que Minsalud haría inversiones por más de “$124.000 millones para hospitales públicos de 23 departamentos, entre los cuales estaba el Quindío, que recibirá $1.052 millones 546.000 pesos para cofinanciar proyectos de infraestructura, dotación y transporte, y apoyar el saneamiento fiscal de hospitales en riesgo financiero”.

Lamentablemente, y para dejar el dedo en la llaga, el presidente de la asociación de hospitales del departamento, Leonardo Quiceno Páez, informó a principios de año que no se había girado un solo peso.

Ojalá lo prometido por el mandatario nacional en su alocución de cada noche se haga realidad, porque las promesas incumplidas para remediar la crisis del sector salud al igual que el educativo, está rebosando la taza de los colombianos.

Esta experiencia por la que está atravesando el mundo y por supuesto Colombia, nos tiene que concientizar de la prioridad que representa el sistema de salud para una nación, región, departamento o municipio. No podemos seguir jugando con la salud. En Colombia se viola en las narices de todos, el derecho a la salud y por ende el derecho a la vida.

Los servidores de la salud sí son héroes por salvar vidas. Héroes porque trabajan con las uñas, héroes porque se enfrentan a la muerte con hambre, con necesidades, sin salarios y con el aplauso hipócrita de quienes detentan el poder.

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