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Economía  |  22 mayo de 2020  |  12:00 AM |  Escrito por: Edición web

Un tercio de los trabajadores rurales de plantaciones tiene enfermedades preexistentes

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El 38,7% de los trabajadores rurales de plantaciones de palma aceitera, banano, caña de azúcar y flores, sectores excluidos del aislamiento preventivo obligatorio, tienen enfermedades preexistentes que representan riesgos mayores ante un eventual contagio por COVID-19.

Del total de personas con preexistencias, concentrados primordialmente en mayores de 43 años, el 52% sigue trabajando normalmente, el 25,3% ha sido enviado a casa y sigue recibiendo el salario y el 20% está en vacaciones.

Así lo revela una encuesta del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, las organizaciones sindicales rurales filiales de la CUT y CTC (Sintrainagro, Fensuagro y Sintragronidcol), el proyecto “Fortalecimiento de las organizaciones sindicales rurales” de la Oficina de la OIT para países Andinos, la Fundación Friedrich Ebert Stiftung y la Corporación Viva la Ciudadanía.

Este estudio analiza las condiciones laborales de las trabajadoras y los trabajadores rurales de las principales plantaciones que tienen presencia en el territorio colombiano. La información fue recogida por medio de encuestas telefónicas a 194 personas, entre el 15 de abril y el 15 de mayo de 2020.

Los encuestados laboran en empresas del sector privado: el 23% en plantaciones de palma aceitera en el Magdalena Medio y los Llanos Orientales; el 49% en plantaciones de banano del Urabá Antioqueño y el Magdalena; el 19% en caña de azúcar; el 7% en cultivos de flores y el 4% en otros. El 96,9% de los encuestados están afiliados a alguna organización sindical rural.

“La encuesta revela que el trabajo en las plantaciones es mayormente masculino, pues predomina la visión de que son trabajos de fuerza y resistencia que han sido socialmente asignados a los hombres. Del total de personas entrevistadas, el 89,2% son hombres y el 10,8% restante son mujeres”, dijo Iván Daniel Jaramillo Jassir, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario.

Otra tendencia importante, es que el trabajo rural en plantaciones es escasamente realizado por personas jóvenes, lo que se puede evidenciar en la encuesta: solo el 16,5% es menor a los 37 años. El 21,1% se encuentran entre los 53 y 57 años y el 14,4% son mayores a 58 años, estos últimos con riesgos para su vida y salud en caso de resultar contagiados por COVID-19, precisó.

Sector rural con estabilidad laboral

A pesar de que la mayor parte de las personas que laboran en las plantaciones sigue percibiendo ingresos, el 61% ha transferido parte de los mismos a hogares de familiares o terceros para apoyarlos durante la cuarentena; 47% no le ha alcanzado el dinero para comprar los alimentos que necesitan en sus hogares; el 37% manifestó haber padecido por el desabastecimiento de alimentos; y un 10% no tiene agua potable en su hogar para el consumo, el lavado constante de manos y el aseo adecuado del hogar.

Jaramillo destaca como por la acción de las organizaciones sindicales en las plantaciones, los trabajadores y trabajadoras sindicalizados encuestados gozan de una relativa estabilidad durante la pandemia, pues el 90% tienen contratos a término indefinido y están afiliados a una organización sindical filial de la CUT y la CTC.

“Esto concuerda con la afirmación hecha en días pasados por la ANDI en su informe de coyuntura, en el que señalan que los trabajadores cuyos salarios estaban entre 1 SMLMV y 3 SMLMV estaban más protegidos porque estaban afiliados a organizaciones sindicales. Además, eso ha significado que las empresas cumplan con las demandas de los trabajadores en términos de formación sobre cómo prevenir y afrontar el contagio de la enfermedad”, precisó.

Ingresos y jornada laboral

De las 145 personas que siguen trabajando, restando al total de la muestra las personas que han sido enviadas a casa por preexistencias o a quienes se les ha suspendido o terminado su contrato, el 22% manifestó que su jornada laboral ha disminuido, lo que coincide con la contracción general del número de horas trabajadas que ha previsto la OIT, aún en sectores que no se ven afectados de manera directa por el cierre de los establecimientos, señaló el investigador.

Y aunque estás 145 personas continúan trabajando presencialmente en las plantaciones, el 34% manifestó que ha visto disminuidos sus ingresos, lo que es consecuente con la dinámica económica general del país. Aún en las empresas que siguen operando, hay disminución de la producción lo que implica para los trabajadores de las plantaciones una afectación sobre su salario variable que está en función de su rendimiento en las labores de corte, recolección, empaquetaje y similares.

Seguridad en el trabajo ante el COVID-19

El 56,55% afirmó que las Aseguradoras de Riesgos Laborales no habían hecho visitas a las plantaciones para verificar que se están tomando medidas para la protección de los trabajadores ante la propagación del COVID; un 20,68% que no sabía si las ARL habían ido y tan solo el 22,75% afirmó que si lo habían hecho.

De las 145 personas que continúan trabajando, el 80,7% manifestó que les habían entregado gel antibacterial o alcohol; el 71% respondió que reciben un tapaboca para cada día de la semana o tapabocas lavable; el 41,4% que había recibido guantes; el 29% jabón para el lavado de manos líquido o en cualquier presentación; y el 3,4% trajes de bioseguridad.

De las personas que continúan trabajando, 130 se trasladan a su sitio de trabajo usando el transporte que brinda la empresa y el 40% respondió que en los vehículos se exige la ubicación de una persona por cada puesto doble. El 41,5% indicó que la empresa ha organizado turnos para el transporte del personal y el 18,4% que no se ha tomado ninguna medida para mantener la distancia recomendada entre los trabajadores en los vehículos en los que se transportan.

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