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Editorial  |  20 julio de 2020  |  12:00 AM

Alcaldesa, ¿paso ‘firme’?

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No ha cumplido una semana en el encargo y la alcaldesa de Armenia, Claudia Milena Rivera Arévalo, ya ha dado de qué hablar. Sus primeras decisiones, las que quizás emitió para demostrar que viene con claras instrucciones de paso ‘firme’ para ordenar la ciudad, las ha tenido que reconsiderar, en particular su polémico decreto 238 sobre la movilidad en motocicletas y carros particulares.

No se sabe quién fue el asesor de tan absurda medida decretada junto con el director de Setta, pero lo cierto fue que la ciudadanía, a través de los medios de comunicación y las redes sociales, se manifestó en desacuerdo con la norma municipal que impuso la restricción del parrillero en motocicleta en toda la ciudad y limitó a dos personas los viajes en automóviles.

A estas voces de inconformidad se unió un grupo de concejales de la coalición mayoritaria, lo que llevó a que la alcaldesa encargada reculara este domingo, luego del consejo de seguridad realizado y así modificara su ‘entuerto’, el que le ha costado críticas y con el que demostró incoherencia. En el ajuste, el parrillero ya no estará prohibido en toda la ciudad sino solo en el cuadrante del ‘pico y placa’ del centro de la capital y se permitirá el cupo de pasajeros que tenga, según la tarjeta de propiedad, en carros particulares, con uso estricto de tapabocas.

Sus primarios argumentos del decreto 238 se sustentaban en asegurar estrictas condiciones de bioseguridad y la no expansión de contagios, sin embargo claramente se evidenció una desconexión con la realidad, puesto que en pocas palabras sugirió que el transporte público está libre del virus, mientras que los vehículos particulares son un peligroso foco de contagio. ¿Quién o quiénes le garantizan a los ciudadanos y pasajeros que las empresas de transporte urbano y de taxis le están realizando periódicamente pruebas a sus conductores y personal, o que estos están libres de Covid 19?

Prohibir el parrillero en motocicleta y restringir a dos pasajeros el uso de autos particulares así lo indicaba. ¿Señora alcaldesa, en dónde correríamos más riesgo: en un vehículo de servicio público, que recoge pasajeros todo el día, o en nuestro propio carro o moto?

Por si no lo sabía, en su mayoría los que se movilizan en una moto o un carro particular son familia y conviven juntos, es decir que si se insistía en el decreto original se abría la posibilidad de uno próximo en el que se limitaría la residencia en una casa de más de dos personas, una en el primer piso y otra en el segundo, y que los demás miembros de la familia tendrían que irse a hoteles o arrendar otra casa o apartamento. ¿Sería un disparate, cierto?

Si la finalidad era la bioseguridad, la medida era desproporcionada, ¿o quizás su idea era otra alcaldesa, por ejemplo: atacar el transporte informal, el que denuncian las empresas de buses y taxis en la ciudad? Si fuere así, el decreto no era el más indicado, sino fortalecer y obligar a su entidad de tránsito, Setta, para que cumpla con su labor.

Difícil de comprender los reales intereses a los que servía el decreto 238, y que por fortuna fue modificado. Vale destacar que la alcaldesa Rivera haya acogido las voces de sus ciudadanos, pero no se puede ignorar que por cuatro días estuvo vigente una desatinada medida, la que ha contribuido a avivar la incertidumbre que reina en la ciudad, así la haya corregido ayer.

Hay que tener presente la crisis, no solo por la pandemia sino la institucional. Las irregularidades en los contratos por el coronavirus y que tienen suspendido al titular José Manuel Ríos Morales, las renuncias y salidas de varios funcionarios en menos de seis meses de gobierno, los yerros en el estudio y aprobación del Plan de Desarrollo y que aún no se desenreda, y una evidente pugna entre varios sectores politiqueros de la ciudad para hacerse al encargo, son solo algunos de los episodios penosos que hemos tenido que presenciar los armenios, y que parecen no dan tregua.

Por supuesto que se deben combatir los fenómenos ilegales, pero a la vez garantizar los derechos de todos los ciudadanos. Pareciera que la única estrategia es prohibir el parrillero, lo que golpea a las familias más vulnerables y la clase trabajadora, que es la que en su mayoría utiliza este medio de transporte para movilizarse a su lugar de trabajo, laborar o movilizar a algún integrante de su núcleo familiar. La solución no puede ser seguir estimatizando a los moteros e impedir la movilidad de las familias en sus motos, cuando crece el desempleo y no hay ni para un pasaje. El Estado debe ejercer la autoridad para identificar y sancionar a quienes ofrecen y usan servicios ilegales.

A su vez, hay que controlar a los conductores particulares y a los públicos, que en varios casos no hacen uso del tapabocas ni del distanciamiento y atiborran sus buses con pasajeros, exponiendo a la gente al virus. Igual, en los demás espacios sociales y públicos de la Ciudad Milagro, en donde al parecer se ha confundido la flexibilización con relajacion, aunque las cifras no demuestren aún la alta presencia del coronavirus en este territorio.

Alcaldesa Rivera Arévalo, su encargo es hasta el próximo 2 de septiembre, pues la Procuraduría ratificó la sanción de tres meses del titular Ríos Morales, que se hizo efectiva el 3 de junio pasado. Así, son más de 40 días para enviar a los armenios mensajes de coherencia y transparencia, con la toma de decisiones acertadas, pertinentes y justas para contribuir a la gobernabilidad.

No es momento para protagonismos individuales que agudicen la crisis de la capital quindiana, y mucho menos para show mediáticos que le aseguren titulares de prensa. Antes de ser suspendido, el alcalde Ríos solicitó las renuncias de su gabinete, el que se ha ido desmorando y hubo cambios. Luego, como lo reveló esta casa periodística, el alcalde encargado Jorge Fernando Ospina pidió la renuncia de varios funcionarios, entre ellos el gerente de EPA, la secretaria de Salud, la secretaria de Infraestructura, la Directora del Departamento de Fortalecimiento Institucional, el gerente de la EDUA, y otros de menor rango. Ahora usted, hace lo propio y una vez más pide la renuncia a un gabinete que ha estado en vilo desde abril pasado.

Está entre sus potestades, por supuesto, no obstante se puede preguntar la ciudadanía qué tan necesario y útil serán unos funcionarios que solo estarían, por el momento, 40 días en la administración municipal.

Apenas usted está en el análisis de las hojas de vida de los funcionarios que están actualmente, mientras se dejan de lado los esfuerzos y las capacidades para desenredar y darle a Armenia su Plan de Desarrollo, que por los infortunios de su anterior alcalde encargado y de un concejo que no estuvo a la altura en la construcción, estudio y aprobación de la bitácora municipal, está en un limbo. Que esta etapa que vive la ciudad no sea una vez más para alimentar los apetitos ‘firmes’ de un sector politiquero que no piensa sino en su burocracia, mas no en la administración y sus gobernados. Alcaldesa defina las prioridades, no las suyas sino las de Armenia. Ya los armenios hemos visto pasar con más pena que gloria, varios encargos en los últimos años, asegúrese de no unirse a ese lamentable grupo.

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