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Columnistas  |  10 enero de 2018  |  12:00 AM |  Escrito por: José Soto Giraldo

Ya no vive nadie en ella

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José Soto Giraldo

Entre las calles 46 y 48 y las carreras 19ª y 25 y en dos etapas se encuentra ubicado el barrio Las Acacias, en homenaje a la gran cantidad de árboles de este tipo que caracterizaban estas tierras utilizadas anteriormente en la ganadería artesanal.

Construido en dos etapas separadas por pocos años forman uno de los últimos barrios promovidos por el Instituto de crédito territorial, tamaños de lote que duplican los actuales, con piso pero sin baldosa, en obra gris literalmente. Estaba el espacio para la calle pero no había pavimento; antes de pavimentar tuvieron que cambiar los desagües. Inicialmente mantenía una especie de doble vida, una hacia el exterior, o hacia la calle que será la nueva entrada al sur. La 48 como se le conoce a esta importante vía; y hacia el interior en amplias plazoletas, úes y el verde del borde de la cañada.

La distribución interior de las casas tenían forma de U creando un patio central alrededor del cual “giraba” toda la casa. Salón–comedor, cocina, baño, dos habitaciones al frente y una hacia el patio que era de todo el ancho de la casa. De este maravilloso programa, el primer “sacrificado” fue el patio central. Con las necesarias adecuaciones y terminaciones llegaron las reformas y adaptaciones. El patio central fue techado porque se entraban los ladrones. La nueva cocina ocupaba un tercio del patio para ampliar el salón, para guardar el carro los que tenían y los que creían que algún día lo iban a tener, también para tener una nueva cocina mas grande; y al otro lado del patio, otra habitación. Después, el segundo piso, primero media casa y después el resto. Hoy esas casas son: tres locales en primer piso mas dos pisos más en apartamentos.

Para encontrar hoy una casa que tenga el aspecto de hace 45 años hay que ir hasta las zonas posteriores de este barrio, las que bordean la cañada y limitan con el barrio de invasión conocido como “Acacias bajo”. Estas casas aun no sufren la presión inmobiliaria que predomina en las casas que dan a la 48. El interior sigue siendo especial pero también afectado por antiguas y nuevas actividades. Este barrio saca provecho de su ubicación al borde una vía muy intensa vehicular y peatonalmente. De ahí surgen la gran cantidad de negocios, en su mayoría de comidas “rápidas” para personas que pasa por allí en moto y en carros que después de muchas horas de trabajo quieren comer comida preparada por otros.

Aún así sigue siendo un muy buen lugar para vivir y su valorización es siempre hacia arriba. Por eso es preocupante el estado actual de su principal vía: La calle 48. Es el caos total, incorporarse a esta calle es aparte de difícil, peligroso. Su diseño no soporta el uso actual, no esta solucionada espacialmente, prima la ley del mas fuerte, medio carro encima del andén y el otro medio en la vía. La señalización y demarcación vial son escasas, casi inexistentes. Es urgente resolver la movilidad de la vía de entrada y salida para un 25% de los habitantes de la ciudad. Hay que encontrar los puntos medios que construyan una convivencia equilibrada entre medios de transporte y personas para agregar valor a este barrio que lleva mucho tiempo generando riqueza y merece más cuidado.

 

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