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Armenia  |  07 octubre de 2017  |  12:00 AM |  Escrito por: Edición web

En la fundación Lazos humanos le cantaron a la solidaridad

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Los pequeños en condición de discapacidad disfrutaron del musical La Granja mientras los jóvenes dedicaron una tarde entera a regalar sonrisas.

“En la granja de mi tío iaiao, hay dos patos que hacen cuack iaiao. Un pato aquí, un pato allá, un cuack aquí, un cuak allá iaiao” corearon entre aplausos los niños de la fundación Lazos Humanos mientras que estudiantes de la universidad La Gran Colombia realizaban una obra musical para ellos.

Con el propósito de enseñarle a los jóvenes de su clase el verdadero significado de la cultura solidaria y hacer trascender su asignatura más allá de los límites del claustro universitario, el profesor Diego Echeverri Serna, docente de la universidad La Gran Colombia, coordinó un grupo de cerca de 20 estudiantes quienes con canciones, juegos, globos y sonrisas regalaron una tarde de amor a los pequeños de la fundación Lazos Humanos.

“Quisimos salir del salón porque no servía de nada escuchar una teoría si no estábamos contrastandola con la realidad. Vinimos aquí a compartir con los niños y sus familias. Aprendimos con esto que todas las realidades son distintas y que siempre habrá algo que como personas y como profesionales podemos aportar”, indicó Manuela Hernández, una de las estudiantes.

Para Leidy Ramírez, directora de la fundación, la actividad sirve para fortalecer la capacidad de interacción de los pequeños, quienes por su condición no son escolarizados y no conviven con otros niños, por lo que muchas veces sus conductas son agresivas. “Con estos encuentros se fortalecen vínculos de amor, se generan lazos de solidaridad y apoyo y los niños sienten que hay personas, distintas a sus familiares, dispuestas a darles amor, acompañamiento y apoyo sin ningún tipo de discriminación”, agregó la directora.

Asimismo, el docente Echeverri explicó que este momento de dispersión y entretenimiento fuera de la rutina de los menores ayuda a que los niños reconozcan en otros unos guías y unos ejemplos que también están dispuestos a preocuparse por ellos. “De esta manera se empiezan a construir lazos para apoyar, proteger y acompañar a los demás. Es posible que todos salgamos de la rutina y nos dispongamos a compartir conocimiento, tiempo y alegría con los demás”, puntualizó el educador.

El profesor también hizo un llamado especial a las organizaciones e instituciones de educación superior: “si quieren formar profesionales íntegros tienen que enseñarles a reconocer la realidad que los rodea, tienen que habituarlos a hacer diagnósticos sociales y comunitarios y que se haga una red entre instituciones para realizar acompañamientos permanentes en nuestros barrios y veredas que tanto lo necesitan. La invitación es a reconocer que la cultura solidaria sí se puede estimular, pero nos falta compromiso y disposición”, manifestó Echeverri Serna.

Por su parte, la estudiante Manuela Hernández añadió: “Sé que para mí, como para mis otros compañeros, estas actividades fuera de la universidad nos aportan mucho a la formación. Estudiamos Derecho, queremos una sociedad más justa y equitativa y para que así sea tenemos que reconocer cuáles son los problemas que aquejan a los demás y en qué están fallando las instituciones”.
 

 

Sobre la fundación

La fundación Lazos Humanos surge de la necesidad de las madres que tienen niños con enfermedades de alto costo, quienes tienen necesidades en cuanto a salud, educación, cultura y apoyo emocional.

La organización trabaja permanentemente en la capacitación de las madres, la búsqueda de donaciones para cubrir almuerzos, medicamentos y asesorías jurídicas, psicológicas y espirituales.

Quienes estén interesados en realizar donaciones pueden contactar a la fundación en su página web www.fundacionlazoshumanos.org o a través de sus líneas telefónicas 7416552 – 3217739673. Allí reciben implementos de aseo, alimentos no perecederos, ropa en buen estado, juguetes, colchonetas y voluntarios dispuestos a dar amor, acompañar y enseñar a los pequeños, quienes en su mayoría no están vinculados al sistema de educación.

“Es importante que nos acerquemos a la realidad de los niños en situación de discapacidad, son muchos los niños que padecen enfermedades de alto costo y no cuentan con ninguna ayuda, cuando otro se apropia de estas dificultades, estamos fortaleciendo lazos humanos; muchas veces un abrazo que no cuesta nada, hace mucho”, concluyó la directora Leidy Ramírez.


 

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